En el corazón de los llanos venezolanos, el 12 de febrero de 1818, se escribió uno de los capítulos más audaces de la Campaña del Centro. Mientras en La Victoria se recordaba la gesta juvenil de años anteriores, en Calabozo, el Libertador Simón Bolívar y el General José Antonio Páez unían fuerzas para propinar un golpe devastador a la cúpula militar española.
La victoria patriota no solo fue un triunfo de armas, sino una proeza de resistencia física y estrategia de infiltración que dejó perplejos a los máximos jefes realistas, Pablo Morillo y Francisco Tomás Morales.
Una marcha épica por el llano inhóspito
El éxito de la batalla comenzó semanas antes de que sonara el primer disparo. Bolívar, al frente de un ejército de 2.500 hombres, emprendió una travesía legendaria:
- Distancia: Más de 688 kilómetros recorridos.
- Tiempo: 27 días de cabalgata ininterrumpida.
- Condiciones: Un verano inclemente y un terreno hostil que pondría a prueba la voluntad de cualquier soldado.
El objetivo era el sigilo. La capacidad de Bolívar para mover a tal cantidad de tropas sin ser detectado permitió que el ejército patriota cayera como una sombra sobre la población de Calabozo, sorprendiendo a un General Morillo que no esperaba un ataque de tal magnitud en medio de la sequía llanera.
La caballería de Páez: El martillo contra el «Navarra»
El combate alcanzó su punto más crítico cuando Morillo, viendo sus líneas ceder, quemó sus últimas naves. El jefe español ordenó a tres compañías del experimentado Batallón Navarra acudir al auxilio de sus tropas maltrechas.
Sin embargo, el despliegue de la caballería llanera bajo el mando de José Antonio Páez fue implacable. Con una carga feroz que demostró la superioridad de los jinetes patriotas en su terreno, las compañías realistas fueron destrozadas, sellando el destino de la jornada.
“Debido a su eficiente empleo de la caballería e infantería y al carácter secreto de la operación, Bolívar logró ahuyentar a los españoles quienes, al verse sorprendidos, debieron replegarse.”
El asedio y la retirada realista
Tras la derrota en campo abierto, Morillo quedó reducido al casco urbano de la ciudad. Bolívar, en una muestra de superioridad estratégica y política, ordenó sitiar Calabozo y ofreció un indulto a su oponente.
Aunque el orgullo del «Pacificador» le impidió aceptar el indulto, la presión fue insoportable. Dos días después de la batalla, Morillo evacuó la ciudad bajo el amparo de la noche, trasladándose hacia El Sombrero, dejando Calabozo en manos republicanas.
| Fuerza Patriota | Líderes | Resultado |
| 2.500 soldados | Bolívar y Páez | Victoria decisiva y toma de la ciudad |
| Fuerza Realista | Líderes | Consecuencia |
| Batallón Navarra y caballería | Morillo y Morales | Retirada estratégica hacia El Sombrero |
La Batalla de Calabozo ratificó la importancia de la alianza entre la visión estratégica de Bolívar y el poder táctico de Páez. Fue la demostración de que el ejército patriota no solo podía sobrevivir al llano, sino que podía utilizarlo como un aliado para derrotar a lo mejor de la corona española.
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