Cada 21 de enero, la brisa marina del Golfo de Cariaco se mezcla con el aroma a incienso y el fervor de un pueblo que se detiene para honrar a su protectora. Santa Inés, la joven mártir romana que apenas alcanzó los trece años de edad, no solo es la Patrona de Cumaná, sino el símbolo de la identidad espiritual de la «Primogénita del Continente».
Desde lo alto de su escalinata de piedra, en el casco histórico de la ciudad, el templo de Santa Inés se erige como un faro de fe que ha resistido terremotos y el paso de los siglos, recordándole a los cumaneses que su historia está escrita bajo el manto de la «Cordera de Dios».
La joven que conquistó la eternidad
La historia de Inés se remonta al siglo IV en Roma. Según la tradición cristiana, fue una joven de noble linaje que rechazó a los pretendientes más poderosos de la época, declarándose consagrada a Jesucristo. Su negativa la llevó al martirio: fue expuesta a la humillación, pero cuenta la leyenda que su cabello creció milagrosamente para cubrir su cuerpo, y finalmente, al no poder ser quemada en una hoguera que se apagó ante ella, fue ejecutada por la espada.
Su nombre, derivado del latín Agnes (cordera), la vincula iconográficamente con la pureza y el sacrificio, elementos que el pueblo cumanés ha adoptado como propios frente a las adversidades.
Una patrona en la «Ciudad de los Terremotos»
Cumaná es una ciudad que sabe de renacer. A lo largo de su historia, ha sido golpeada por devastadores sismos, pero la devoción a Santa Inés ha permanecido inamovible.
- El Templo: La actual iglesia de Santa Inés, construida entre 1862 y 1866 sobre las ruinas de edificaciones coloniales, es una joya arquitectónica de estilo neoclásico.
- El Resguardo: En su interior se custodian piezas de incalculable valor histórico, incluyendo la imagen de la santa que cada enero sale en procesión sobre los hombros de sus fieles.
- La Tradición: La festividad no solo es religiosa; es un evento cultural donde se fusionan las misas solemnes con los cantos de galerón, la música cañonera y el encuentro de las familias cumanesas que regresan a su tierra para «cumplirle» a la santa.
La jornada del 21 de enero comienza con el repique de campanas y la Misa de Aurora. Miles de personas suben los famosos escalones del templo para depositar flores blancas, símbolo de la castidad de la mártir.
«Ser cumanés es llevar a Santa Inés en el pecho. Ella es nuestra intercesora en las penas y nuestra alegría en las fiestas«, comenta una devota que ha asistido a la procesión por más de cincuenta años.
El punto culminante ocurre al caer la tarde, cuando la imagen recorre las calles del centro histórico. El cielo de Cumaná se ilumina con fuegos artificiales, mientras el eco de los cánticos religiosos se pierde en las aguas del río Manzanares.
Santa Inés es más que una figura eclesiástica; es un referente de la resistencia cumanesa. En una ciudad que fue la primera fundada por europeos en tierra firme americana, la figura de la santa sirve como un puente entre el pasado colonial y la vibrante identidad contemporánea del oriente venezolano.
Otilca Radio
Únete a nuestro canal en Telegram.
¿Eres talento venezolano y deseas que publiquemos tus notas y sonemos tu música? Envíanos el material a otilcaradio@gmail.com
Contribuye con la promoción y difusión de la
producción artística venezolana, realiza tu aporte



