El costo de la imprudencia vial en las calles de Venezuela

El costo de la imprudencia vial en las calles de Venezuela

Lo que debería ser un medio de transporte eficiente y económico se ha transformado en una de las principales causas de tragedia en los hogares venezolanos. Las calles de la Isla de Margarita y de las principales ciudades del país son hoy el escenario de una «guerra silenciosa» donde las motocicletas son protagonistas de estadísticas alarmantes.

A diario, el paisaje urbano se ve interrumpido por una imagen que se ha normalizado peligrosamente: motos con hasta cuatro pasajeros, bebés sostenidos en un solo brazo, niños sin protección y conductores que desafían no solo la Ley de Tránsito Terrestre, sino las leyes de la física.

Un sistema de salud al borde del colapso

La crisis vial no se queda en el asfalto; se traslada directamente a las ya golpeadas salas de traumashock de los hospitales públicos.

  • Saturación hospitalaria: Las emergencias están repletas de pacientes con fracturas expuestas, traumatismos craneoencefálicos y lesiones medulares irreversibles.
  • El costo de la «ayuda económica»: Es casi imposible navegar por redes sociales sin encontrar campañas de recaudación. Los altos costos de material de osteosíntesis (platinos, clavos), cirugías y cuidados intensivos han llevado a miles de familias a la quiebra financiera.
  • Secuelas permanentes: Más allá del gasto, Venezuela está perdiendo fuerza laboral joven, dejando a cientos de personas con discapacidades de por vida.

La anatomía de la infracción

La lista de violaciones es extensa y ocurre a plena luz del día, muchas veces ante la mirada indiferente de las autoridades:

  1. Exceso de pasajeros: Motos convertidas en vehículos familiares.
  2. Ausencia de seguridad: El casco, cuando se usa, suele ir en el codo o no cumple con las normas técnicas.
  3. Maniobras temerarias: Conducir en sentido contrario, invadir aceras (zonas peatonales) y el irrespeto total a los semáforos.
  4. Menores al volante: Adolescentes sin la madurez ni la pericia necesaria operando máquinas de alta potencia.

Un llamado urgente a la autoridad y la educación

El reportaje de esta realidad apunta a una solución que no puede esperar: la mano dura debe ir acompañada de una reforma estructural.

«No basta con aplicar multas que la inflación devora; es necesario que el privilegio de conducir se gane mediante el conocimiento», afirman expertos en seguridad vial.

Propuestas urgentes para el cambio:

  • Escuelas de Conductores Obligatorias: El otorgamiento de licencias no debe ser un trámite administrativo, sino el resultado de aprobar exámenes teóricos y prácticos rigurosos en escuelas certificadas.
  • Revisión de Requisitos: Endurecer las pruebas psicológicas y de pericia para los motorizados.
  • Aplicación Estricta de la Ley: Las autoridades deben ejercer su rol de vigilancia sin excepciones, priorizando el retiro de circulación de vehículos que pongan en riesgo a menores de edad.

La conciencia empieza en el manubrio

Mientras las autoridades ajustan los controles, la responsabilidad recae en el ciudadano. Una moto no es un juguete, ni un vehículo de carga familiar; es una herramienta de movilidad que exige respeto. La próxima vez que un motorizado decida subir a un niño a una moto o saltarse un semáforo, debe recordar que ningún ahorro de tiempo vale una vida o una vida de discapacidad.

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