La costa venezolana se rinde a los tambores de San Juan

La costa venezolana se rinde a los tambores de San Juan

Cada 24 de junio, las costas de Venezuela se transforman. El aire marino se mezcla con el aroma a pólvora, flores y sudor, mientras un sonido profundo y rítmico reverbera desde el suelo: es el inicio de las fiestas de San Juan Bautista. Esta manifestación, profundamente arraigada en las comunidades afrovenezolanas de Barlovento, Yaracuy, Aragua, La Guaira y Carabobo, fusiona la devoción religiosa con la resistencia cultural en una de las celebraciones más vibrantes del país.

Bajo la famosa promesa popular de “Si San Juan lo tiene, San Juan te lo da, miles de devotos se entregan a un ciclo festivo donde la fe no se vive en silencio, sino con el cuerpo, el canto y el repique incesante del cuero.

El ciclo del fuego y el agua: tres días de devoción

Aunque la devoción se mantiene viva todo el año, la fiesta grande paraliza los pueblos costeros durante setenta y dos horas de intensa actividad ritual.

1. La Víspera (23 de junio): La noche mágica

El festejo comienza oficialmente la noche anterior al día del santo. Las casas que custodian la imagen de San Juan abren sus puertas para las vigilias. Frente a los altares adornados, los devotos entonan cantos de petición y agradecimiento.

Fuera de los hogares, la noche se llena de misticismo. Es el momento de los rituales de purificación y de los primeros bailes al ritmo de tambores tradicionales como el culo e’ puya o el sangueo. La energía va en aumento a la espera de la medianoche, cuando se anuncia el nacimiento del bautista.

2. El Día Central (24 de junio): El bautizo y la procesión

Al amanecer, la solemnidad de la misa católica da paso a la euforia popular. La imagen de San Juan es sacada del templo en hombros de sus cargadores para iniciar la procesión.

El momento cumbre de la jornada ocurre cuando la marea humana conduce al santo hacia los ríos o el mar. En un acto que evoca el bautismo bíblico, la figura es sumergida pacíficamente en el agua por los pescadores y devotos, quienes buscan la purificación espiritual, la prosperidad en las cosechas y una pesca abundante para el año venidero.

3. El Encierro (25 de junio): La despedida

La fiesta concluye con un aire de nostalgia. El 25 de junio el pueblo despide a su patrono. Entre los últimos golpes de tambor y cantos más pausados, la imagen es resguardada nuevamente en su nicho, donde descansará hasta el próximo año, cerrando un ciclo de renovación espiritual y comunitaria.

Los elementos de la identidad sanjuanera

La festividad de San Juan Bautista es una experiencia multisensorial donde cada elemento tiene un significado profundo:

  • El baile de los tambores: Instrumentos como el cumaco y las tamboras marcan el pulso de la celebración. El baile es un cortejo y un acto de fuerza; las mujeres lucen faldas largas y coloridas que baten con destreza, mientras los hombres agitan pañuelos al viento en un galanteo constante.
  • El agua purificadora: Más allá del espectáculo visual, el contacto del santo con el agua representa la fertilidad de la tierra y la limpieza de los pecados de la comunidad.

Esta tradición, que ha pasado de generación en generación, se mantiene como un testimonio vivo de la riqueza cultural venezolana, demostrando que la fe, cuando se lleva en la sangre, se baila y se canta con el alma.

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