La música no cura una pandemia, pero alegra el alma
“Gracias. Deja abierto el balcón. Es una delicia para los oídos. Besos”. Esta fue la dulce petición que se coló por la rendija de la puerta de la violonchelista gaditana Beatriz González. Se trataba de una nota de un vecino que le pedía si, mientras ensayaba en casa, podía mantenerLeer más








