Para el venezolano, el 5 y 6 no es solo un sistema de apuestas; es un ritual, una tradición que durante décadas vació las calles y llenó los hogares de un silencio sepulcral que solo se rompía con el grito de «¡Partida!». Esta es la crónica de un juego que nació en el hipódromo y terminó convirtiéndose en parte del ADN cultural de la nación.
El nacimiento de una leyenda (1945)
Todo comenzó el domingo 7 de enero de 1945. En el desaparecido Hipódromo Nacional de El Paraíso, en Caracas, las autoridades hípicas buscaban un método para masificar el deporte de los reyes. Inspirados en sistemas de apuestas europeos, pero con el toque del ingenio local, lanzaron el formulario del 5 y 6.
En aquella primera jornada, la recaudación fue modesta: apenas 4.384 bolívares. El ganador debía acertar los ejemplares que cruzaran la meta en primer lugar en las seis carreras seleccionadas (las «válidas»). Si nadie lograba los seis aciertos, el premio se repartía entre quienes lograran cinco, de allí su nombre emblemático.
La Época de Oro y «El Auténtico»
Con la inauguración de La Rinconada en 1959, el juego alcanzó dimensiones astronómicas. El 5 y 6 se transformó en el «pan nuestro de cada día» para el apostador humilde y el acaudalado por igual.
No se puede hablar de esta crónica sin mencionar a Aly Khan (Virgilio Decán), «el mejor narrador hípico del mundo». Su voz, acelerada y emocionante, era el motor que impulsaba los sueños de millones. Los domingos por la tarde, el país se paralizaba frente al televisor o la radio. El formulario, llenado a mano con lápiz de grafito, era un documento sagrado que se guardaba con celo hasta el lunes por la mañana, cuando aparecían los resultados en la prensa.
El fenómeno social: «El Cuadro»
El 5 y 6 introdujo términos que saltaron de la pista al lenguaje cotidiano:
- «La Línea»: Ese caballo que no podía perder y era la base de la apuesta.
- «Un tajo»: El ejemplar inesperado que, al ganar, eliminaba a miles de apostadores y subía el dividendo.
- «Hacer el cuadro»: El acto casi litúrgico de reunirse en la bodega de la esquina o en la sala de la casa para analizar la Gaceta Hípica.
A diferencia de otras loterías, el 5 y 6 permitía al venezolano sentirse un estratega. No era solo azar; era estudio de pedigrí, pista y monta. Fue, quizás, el primer ejercicio de análisis de datos masivo en el país.
La Evolución hacia la Era Digital
Con el paso de los años, el juego enfrentó crisis económicas y cambios de sede, pero nunca desapareció. La transición del sellado manual a las máquinas electrónicas en los centros hípicos y, finalmente, al sistema online.
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