Si enero es el mes de la reflexión y los nuevos comienzos, febrero es, sin duda, el mes donde la energía venezolana estalla. Con apenas 28 días (o 29 en años bisiestos), este período actúa como un puente emocional entre la solemnidad histórica y el desenfreno festivo que caracteriza al Caribe. En Venezuela, febrero no se cuenta en días, se cuenta en hazañas y comparsas.
1. El fragor de la historia: La Juventud en el centro
El calendario abre con una carga patriótica ineludible. Cada 12 de febrero, el país se detiene para conmemorar el Día de la Juventud. La fecha nos remite a 1814, cuando el General José Félix Ribas, junto a un improvisado ejército de seminaristas y estudiantes, venció a las tropas realistas en la Batalla de La Victoria.
Hoy, más allá de los actos protocolares, la fecha sirve para honrar el ímpetu de las nuevas generaciones. En ciudades como La Victoria, el desfile cívico-militar es una tradición, pero en todo el territorio nacional se celebra el papel del joven como motor de cambio y esperanza.
2. El rugido del Carnaval: Entre el Callao y la costa
Febrero es sinónimo de disfraz y tambor. Aunque las fechas varían según el calendario lunar, la mayoría de las veces es este mes el que acoge los Carnavales.
- El Callao (Bolívar): Declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el carnaval de esta zona minera es una explosión cultural única. Las Madamas, los Medio Pintos y los Diablos danzan al ritmo del calipso, recordando la herencia antillana y británica de la región.
- Margarita y la Costa: En nuestra isla de Margarita y en ciudades como Puerto Cabello o Barcelona, los desfiles de carrozas y la «guerra de agua» (aunque cada vez más regulada) marcan el ritmo de los temporadistas que buscan el sol de febrero.
3. Tradiciones de fe y pueblo
Pero febrero no es solo ruido. También hay espacios para la devoción que define la identidad local:
- La Virgen de la Candelaria (2 de febrero): Es la patrona de muchas comunidades, especialmente en el estado Mérida y en la zona central. En los Andes, los «Vasallos de la Candelaria» rinden culto con danzas ancestrales que mezclan lo indígena con lo español, una coreografía de fertilidad para la tierra y agradecimiento por las cosechas.
- Día de San Valentín (14 de febrero): Aunque es una celebración global, el venezolano la ha adoptado con su calidez característica. Es un día de alto movimiento comercial y una excusa perfecta para reafirmar los lazos de amistad y amor, valores fundamentales en nuestra estructura social.
4. El clima: «Febrero rebelde»
En el plano meteorológico, febrero marca el punto álgido de la temporada de sequía. Es el mes de los cielos despejados, los vientos alisios que refrescan las tardes margariteñas y los atardeceres anaranjados que parecen pintados a mano. Es el clima ideal para el turismo interno y para disfrutar de nuestras costas antes de que lleguen las primeras lluvias de abril.
Un mes para ser venezolanos
Febrero en Venezuela es un mosaico. Es la rigidez del soldado en La Victoria, el brillo de la lentejuela en El Callao y el silencio orante ante la Candelaria. Es un mes que nos recuerda que somos un pueblo joven, resiliente y profundamente alegre, capaz de honrar su pasado mientras baila hacia el futuro.
Al cerrar este mes, el país ya está plenamente en marcha, con la mirada puesta en la Semana Santa y la certeza de que, en Venezuela, siempre hay un motivo para celebrar nuestra historia.
Otilca Radio
Únete a nuestro canal en Telegram.
¿Eres talento venezolano y deseas que publiquemos tus notas y sonemos tu música? Envíanos el material a otilcaradio@gmail.com
Contribuye con la promoción y difusión de la
producción artística venezolana, realiza tu aporte



