La Burriquita entró por Cubagua a conquistar a Venezuela

Crónicas

El baile de la Burriquita, o de la Burra, es una colorida tradición hispana aderezada en el periodo colonial venezolano con la danza aborigen y el tambor africano. Patrimonio nacional de Venezuela desde 2016, hoy corcovea más que nunca.

Ya viene la burriquita / ya viene domesticá (bis)/ no le teman a la burra que no es la mula maniá (bis) / Ay sí, ay no / Mariquita me regaló, / un canario que cantaba / los versos del Niño Dios (bis)”. La porfiada canción se entremezclaba cada día con el olor a golosina y sudor del recreo escolar de hace 50 o 60 años en Venezuela. Y aunque desde 1982 muchos la conozcan como la Burra, es la Burriquita de siempre. La que, de ñapa, se bailaba en eventuales actos escolares por empeño del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa (La Asunción 1902 – Caracas 1993) y del poeta Andrés Eloy Blanco (Cumaná 1896 – Ciudad de México 1955).

Ilustrativo que ambos fueran del oriente venezolano… ellos la conocían de cerca y, gigantes como eran, desde atentas lecturas al alma popular: la Burriquita, tradición presente hoy en al menos 15 estados del país, instaló inicialmente su señorío de cantos, colores, pantomima y alegría en la isla de Cubagua. Allí donde el conquistador español desembarcó su desconcierto, su avaricia y su violencia, pero donde sembró también sus recuerdos de culturas remotas.

Entonces los bailes de las “vaquillas” y de los “caballines”, reminiscencias a su vez de antiguos jóvenes romanos que “disfrazados con pieles de animales y cuernos, corrían detrás de las mujeres en un intento simbólico de reanimar la fertilidad tras el periodo de aletargamiento invernal” (Raquel Santos, ElPaís.es), fueron convertidos en la danza de la burriquita por el aborigen y el africano esclavizado cuando le agregaron sus propias memorias ancestrales, sus danzas, sus cantos y tambores, sus colores y, por no dejar, sus deseos de desquite y de libertad. Por ello se baila usualmente en el carnaval que a todos equipara, aunque en algunas regiones de Venezuela se baile también en fiestas religiosas, como el día de los santos patronos, en Navidad o en eventos puntuales a donde llamen a alguno de los 51 colectivos del país que mantienen esta tradición palpitante.

Hitos de la Burriquita o Burra

El profesor Carlos Marrón, antropólogo y presidente-fundador de la Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela ha sido uno de los más entusiastas promotores de la declaratoria oficial de las Burras y Burriquitas Tradicionales como patrimonio cultural de rango nacional en 2016. El cultor refiere que esta manifestación popular mantiene sus “códigos principales” desde que la burriquita corcoveara por primera vez en la oriental isla de Cubagua, y empezara a conquistar tierra firme cabalgando en el sistema colonial de misiones y encomiendas.

Y aunque la danza primigenia no tiene fecha definida en la Colonia, sí podemos anclar sus hitos en tiempos más cercanos. Como cuando a mediados del siglo XX aquellos dos sabios se empecinan en fijar su recuerdo y su belleza en los escolares de toda Venezuela.

  • La Burra o Burriquita. El eje de la festividad es un disfraz de la cabeza, lomo y cola del animal que se fusiona con un atuendo femenino muy vistoso integrado por sombrero, largas trenzas y una gran falda que, explica Marrón, recuerda a los faldones descartados por las damas de la Colonia que los esclavos aprovechaban para los carnavales. El participante o cultor baila, corcovea y hasta rebuzna, siempre dentro de la armazón con forma de burra, realizada con diversos materiales.
  • ¿Quién la monta? Siempre es una mujer, incluso si el bailador es hombre. En tal caso debe maquillarse y llevar criznejas para encarnar el personaje femenino, quien va avanzando al son de la música. Carlos Marrón afirma en el portal del Consejo Nacional para el Desarrollo de las Comunidades Afrodescendientes de Venezuela,CONADECAFRO, que “personificar a una mujer es la reivindicación de su género, más allá de lo burlesco que pueda verse a un hombre maquillado y con moños de mujer”. Este travestismo, sin embargo, viene de la Colonia, según registra el IPC en el Catálogo del patrimonio cultural venezolano: «Originalmente lo representaban hombres vestidos de mujeres, con falda, blusa, sombrero de cogollo y trenzas largas. En los orígenes de la tradición se suponía que las mujeres no podían salir a la calle a bailar, y por esa razón salía un hombre disfrazado de mujer».
  • Dónde se baila: Apure, Aragua, Barinas, Carabobo, Cojedes, Delta Amacuro, Distrito Capital, Lara, Mérida, Miranda, Nueva Esparta, Portuguesa, Sucre, Vargas, Yaracuy.
    Código de ética. Los hombres deben maquillarse, para respetar el “travestismo del carnaval” (C. Marrón). Hombres y mujeres deben llevar sombrero, criznejas, saco, piernas falsas y alpargatas. La cabeza de la Burra jamás puede ser de un color distinto al pelaje natural del animal (como un rojo, verde o azul, por ejemplo), y debe llevar su cola. Los faldones han de ser llamativos, con un miriñaque o armador debajo de la misma, que puede ser de metal, madera o de plástico. “Tratamos de que eso se cumpla”, nos dice Edda Hernández, coordinadora general de Burras, Burriquitas y Pollinos de San Pablo, Yaracuy. Y para darnos idea de que la cosa va en serio, cuenta que en los encuentros de la red de Burriquitas le han prohibido bailar a quienes se salen del estricto código.
    Diferencias regionales. Tanto la música como la coreografía dependen de cada región: en oriente se baila con estribillo, en el centro con parrandas y en los valles del Tuy con joropo tuyero. En Apure, que se festeja en carnaval, se musicaliza con arpa, cuatro y maracas. En el vestuario también hay ciertas diferencias. La Burriquita de Sanare (estado Lara), por ejemplo, destaca por sus muchas flores en el sombrero y sus cascabeles en el vestuario: “Cada colectivo, explica Hernández, adopta elementos que los diferencian del resto, es como un guiño a la región de la que proceden”. En cuanto a la armazón, es a gusto –y aguante- de cada cual. Los hombres generalmente hacen su armadura de metal, más pesadas. Pero se pueden construir con plástico, cartón o madera. Solo en Miranda hay diversos sistemas constructivos: “en Marizapa es con cabilla tripa ´e pollo (una especie de alambre ligero), en Tapipa se hace con cartón, en Guatire  con cartón mdf, en Valles del Tuy se hace en forma de alpargata y es con tripa é pollo y en Santa Lucía con aros interpuestos” (Carlos Marrón para Conadecafro).

Fuente: https://iamvenezuela.com