La festividad de la Chiquinquirá va de finales de octubre a comienzos de diciembre en el Zulia

Publicidad

“No se concibe la idea del pueblo maracaibero sin su apego a la Chinita, a menos que no se sea católico. Ser zuliano es ser devoto de la Chiquinquirá, por eso donde hay un zuliano allí existe la devoción a la Virgen, esta celebración embarga de felicidad a todos los que vivimos en el Zulia”, opinaba un obispo de Cabimas hace más de tres lustros.

Señalaba que, desde el punto de vista religioso, hay que tener presente que el pueblo cristiano se identifica con la Virgen María. La devoción está muy arraigada en el corazón del pueblo, por el papel que María, como Madre de Jesucristo, tiene en la historia de la Salvación y en la obra redentora de Jesucristo. 

La Iglesia dice que se cumplió en Ella, “la profecía de Simeón, de que una espada atravesaría su corazón”; presenció la crucifixión de su Hijo.

En la Cruz —exponía monseñor Ubaldo Santana, arzobispo emérito de Maracaibo— “nosotros fuimos confiados a Ella. El don de su maternidad brota del mayor momento del amor redentor de Jesús. El don de María es fruto del amor extremo de Jesús por la humanidad. No estamos solos. El Señor ha puesto a nuestro lado una madre solícita que vela sobre cada uno de nosotros y nos acompaña en nuestro caminar discipular. Esta es la gracia que ha experimentado el pueblo fiel zuliano (…) Ella ocupa un lugar primordial como madre de todos los creyentes”.

El amor a Ella es como el del hijo a su madre biológica. “Si a la madre que cumple años, la homenajeamos con lo mejor… no se concibe algo distinto para la Chiquinquirá. Para Ella, lo más bonito”, dicen devotos.


Hasta los diseñadores se disputan quién le confeccionará el mejor manto. 
“Con la Chinita somos generosos y desprendidos. No hay reinado en el mundo que sea como el de Ella, su corona pesa más de 10 kilos, ¿quién lleva en su cabeza una corona como esa?, preguntaba Sánchez.

Fuente: https://www.panorama.com.ve