Publicidad El guayanés Alejandro Vargas navegaba en una vieja curiara que fondeó frente a Palmarito, una aldea de pescadores ubicada en las riberas del río Orinoco, cerca de Ciudad Bolívar. Ya en tierra firma y guitarra en mano, acompañado en el cuatro por el Catire Carvajal, su eterno compañero, entonó los versos que enLeer más