Hay oficios que no se miden por el tiempo trabajado, sino por la memoria rescatada. Cada 20 de mayo, Venezuela rinde homenaje a esos incansables cazadores de anécdotas, guardianes de archivos y apasionados de la identidad local: los cronistas. Esta fecha, institucionalizada por la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de la nación, no es solo una efeméride en el calendario; es el reconocimiento a quienes consagran sus vidas a alimentar y mantener viva la historia profunda de nuestros pueblos.
A diferencia del historiador que analiza los grandes procesos geopolíticos, el cronista camina las calles, escucha el rumor popular y rescata el detalle que le da alma a una comunidad.
«El cronista es el puente entre el pasado olvidado y el presente que corre demasiado rápido».
El origen: Un homenaje al «Cronista Mayor»
La elección de este día no fue azarosa. Cada 20 de mayo se conmemora el nacimiento de un hombre que transformó la forma de narrar el país: el escritor, periodista y diplomático carabobeño Enrique Bernardo Núñez.
Núñez marcó un hito en la historia institucional de Venezuela al convertirse en el primer cronista nombrado oficialmente por una municipalidad. Ese histórico nombramiento ocurrió en Caracas el 15 de enero de 1945. Desde ese despacho, Núñez no se limitó a acumular papeles; se dedicó a descifrar la esencia de una ciudad que empezaba a modernizarse a pasos agigantados, dejando constancia de lo que se perdía en el camino.
Las páginas que retrataron un país
La pluma de Enrique Bernardo Núñez fue prolija y versátil, transitando con maestría entre la novela histórica y la crónica periodística. Entre sus obras más destacadas se encuentran:
- La ciudad de los techos rojos (1947): Quizás su obra más emblemática, una radiografía nostálgica y detallada de la Caracas de antaño, sus costumbres y su transición hacia la urbe moderna.
- Cubagua (1931): Una novela vanguardista que mezcla el mito y la realidad sobre la primera ciudad fundada (y destruida) en suelo venezolano.
- El hombre de la levita gris (1943): Una lúcida aproximación histórica y política centrada en la figura de Cipriano Castro.
El valor de la crónica en la Venezuela actual
Hoy en día, el papel del cronista es más vital que nunca. En un mundo hiperconectado pero a menudo desmemoriado, los cronistas oficiales y populares de cada municipio venezolano actúan como un faro de resistencia cultural. Son ellos quienes recuerdan por qué una esquina se llama como se llama, cuál es el origen de una manifestación folclórica o quién fue el personaje que, sin estatuas, cambió la historia de un barrio.
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