En el archipiélago de las Antillas, el destino de una nación entera comenzó a navegar contra el viento y la marea el pasado 31 de marzo de 1816. Bajo el amparo del presidente de Haití, Alexandre Pétion, y con la determinación de un hombre que se niega a ver a su patria encadenada, Simón Bolívar zarpó desde Los Cayos de San Luis.
La travesía, marcada por la esperanza y el estruendo de los cañones, ha consolidado no solo una ruta militar, sino el nacimiento político de lo que hoy conocemos como la Tercera República.
La Proclama del Libertador
Antes de levar anclas, Bolívar lanzó un mensaje que resonó en el Caribe como un trueno. Reconociendo la resistencia heroica de la Isla de Margarita bajo el mando del «Intrépido» Juan Bautista Arismendi, el Libertador sentenció:
“Venezolanos, la isla de la Margarita ha dado nuevo ser a la independencia… ¡Dios lo quiere, y a despecho de España, seremos libres!”
Fuego en el Mar: La Batalla de los Frailes
Tras un mes de navegación, la expedición avistó el archipiélago de Los Testigos el 1º de mayo. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego ocurrió el 2 de mayo, cuando al amanecer, la escuadra patriota divisó las alturas de Margarita.
A las nueve de la mañana, la tensión estalló al reconocer al bergantín Intrépido y la goleta Rita, naves españolas que mantenían un asfixiante bloqueo sobre la isla. El combate, conocido hoy como la Batalla de los Frailes, fue una exhibición de coraje:
- El Abordaje: Los patriotas tomaron ambas naves tras una resistencia feroz de los realistas.
- La Retirada: Los buques enemigos Morillo y Ferroleña huyeron despavoridos hacia Cumaná.
El Reencuentro en Juan Griego
La mañana del 3 de mayo de 1816 quedará grabada en los anales de la historia. Según relata el cronista Ramón Borra Gómez, la alegría fue «inmensa» en la bahía de Juan Griego. Una flechera salió al encuentro de la escuadrilla con Arismendi a bordo, quien subió a la nave «Comandanta» para fundirse en un abrazo con Bolívar, sellando la unión entre los exiliados y la resistencia interna.
Villa del Norte: Un Solo Mando, Una Sola Nación
El clímax político de la expedición ocurrió el 6 de mayo en la Iglesia Parroquial de la Villa del Norte. En una asamblea masiva que reunió a expedicionarios, locales y emigrados, se tomaron decisiones trascendentales para el futuro del continente:
- Unidad Nacional: Se sancionó unánimemente que la República de Venezuela será «una e indivisible».
- Jefatura Suprema: Simón Bolívar fue reconocido oficialmente como Jefe Supremo de la República.
- Mando Militar: Se designó al General Santiago Mariño como segundo al mando y se ascendió a Juan Bautista Arismendi a General en Jefe.
El Adiós y el Retorno
Tras organizar las bases de la nueva etapa republicana, Bolívar partió de Margarita el 25 de mayo, dejando la isla en las manos seguras de Arismendi. No obstante, el vínculo entre el Libertador y esta tierra es indisoluble: regresaría el 28 de diciembre del mismo año por Juan Griego, antes de reembarcarse por el puerto de Pampatar el día 30 con rumbo a Barcelona.
Con la Expedición de los Cayos, el sueño de libertad ha dejado de ser una proclama para convertirse en una realidad que avanza, indetenible, sobre las costas venezolanas.
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