Se habla margariteño: La Mabita

Se habla margariteño: La Mabita

En su rancho, entre sus matas de frutas, gallinas y puercos; el viejo Lencho fue perdiendo peso y con la pérdida de peso; Lencho fue dejando la fuerza que día a día gastaba para sacar adelantes sus matas,  animales y vender lo que de ellos lograba sacar.

Los vecinos acudían a su bonito rancho que parecía un jardín y ya no había aquella alegría en  Lencho, atendiendo a su fija clientela. La producción de frutas  bajaba bastante y ya solo se veía al viejo Lencho acostado en un Chinchorro bajo dos matas de anón.

En el Chinchorro, Lencho veía al cielo y pedía  a las nubes que en las madrugada bañaran a su jardín que comenzaba a convertirse en espacio gris y de quejas. Lencho sentía que su falta de ánimo anda junto con  la tristezas de su matas y se imaginaba un madrugada bajo la lluvia y abriendo canales en la tierra para aprovechar que toda el agua de la lluvia llegara a cada mata.

Mientras Lecho sufría el mal de  la sequía; el pueblo viendo su falta de ánimo y flaqueza, fue intentado darse una explicación y comenzó a creer, cada vez con mayor fuerza, que el viejo lencho padecía de algo, no explicado, que lo iba llevando a estar cada vez más flaco,  abandonado y su pequeño emprendimiento productivo de frutas (anones, lechosa, ponsigué, ciruelas, cerezas, pagüi) se hacía cada vez menor

Sus matas comenzaron a secarse y aunque no estaba lloviendo mucho, sus vecinos se fueron convenciendo que el viejo Lencho padecía los efectos de una mabita. El viejo Lencho estaba enmabitado y esto explicaba, según sus vecinos, que la manita también alcanzaba a su jardín, que iba  perdiendo verdor, vida y  entristeciendo la vida de Lencho.

Una mabita, en aquellos viejos tiempos en Margarita,  era un proceso de mala suerte  o mal de ojo, que una persona en un momento determinado vivía.  Se corría la voz en el pueblo, que Lencho estaba  enmabitado. Está mabita por lo general dalua después de ser santiguafo.

La palabra manita no está registrada en el Diccionario de la lengua española (DLE), pero se usó y de vez en cuando se oye: ese hijo er diablo está como enmabitado.

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2026-09-10