El almanaque nos sitúa en el día 161 del año, restando apenas 204 días para despedir este 2026
Nuestra crónica comienza hace más de cuatro siglos, en 1609. Imaginemos por un momento la joven ciudad de La Asunción. Entre el calor asuntino y el fervor de una comunidad que crecía, un hombre llamado Jorge Veneciano toma la palabra. No busca gloria militar, sino resguardo para las almas: ofrece traer desde Sevilla sesenta docenas de tablas. ¿Su destino? Techar la majestuosa Iglesia Mayor. Aquel gesto no fue solo carpintería; fue el reflejo de un espíritu colaborativo que, desde los albores de la colonia, ya definía al ser margariteño.
Siglos más tarde, en 1885, la tierra de Los Robles vio nacer a una mujer que cambiaría la tiza por el futuro: Luisa Rosas. En una época donde la educación era un camino cuesta arriba, ella hizo de las aulas su trinchera. Su dedicación dejó una huella tan profunda que hoy, tanto el sector Campeare de Pampatar —donde una escuela graduada lleva su nombre— como el Parque de Los Robles —donde un busto vigila el paso del tiempo— rinden tributo a su memoria. Luisa no solo enseñó a leer; sembró ciudadanía.
El arte y la identidad insular volvieron a darse la mano un 10 de junio de 1988. El Museo Francisco Narváez se vistió de gala, no para inaugurar una exposición tradicional, sino para sembrar una idea: la presentación del proyecto del Museo del Hombre Insular. Fue un grito de preservación, un intento formal por encapsular el alma, las costumbres y la rica herencia del pescador, del artesano y de todo aquel que lleva el mar en las venas.
Pero el 10 de junio no se queda atrapado en el perímetro de la isla; viaja por el agua y se conecta con la epopeya venezolana.
En 1786 nacía en Colombia Antonio Ricaurte, el prócer que más tarde ligaría su destino a nuestra libertad. Su sacrificio en San Mateo, volando en pedazos el polvorín antes de dejarlo en manos realistas, es un recordatorio de que la independencia se forjó con la valentía de hombres sin fronteras.
Mientras la guerra avanzaba, la historia también nos regalaba momentos de una ternura inesperada. En 1813, en medio de las frías montañas de Mucuchíes, un hacendado se acerca al Libertador Simón Bolívar. No le entrega armas, ni oro; le regala un cachorro de raza mucuchíes. Bolívar, enternecido, lo bautiza como Nevado. Aquel perro no solo acompañaría al héroe en sus campañas, sino que inmortalizaría el concepto de la lealtad más pura en medio del caos de la guerra.
Ya en el siglo XX, en 1921, el calendario marca el nacimiento de Brígido Iriarte. Un hombre que demostró que el cuerpo humano no tiene límites, destacando como un multiatleta versátil que rompió barreras en diversas disciplinas deportivas y cuyo nombre hoy es sinónimo de esfuerzo y superación en toda Venezuela.
Fuentes Documentales Consultadas
- Efemérides de Venezuela: Heraclio Narváez, Cedeño, Pedro Claver.
- Margarita en la Historia: Gómez, Ángel Félix. Efemérides del Estado Nueva Esparta (Cronología I-II).
- Diccionario Margariteño: Archivo de Rosa Acosta, Rosauro.
- Archivo Histórico: Jesús Manuel Subero.
Otilca Radio
Inversión Social Estratégica
Súmese a nuestro modelo de Sostenibilidad Cultural y Educativa. Transforme su aporte en impacto social medible a través de criterios ESG.
Aportes Directos (Venezuela - Pago Móvil):










