HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES: EL INOLVIDABLE ARTURO GIL

Cada día nos convencemos más de la trillada cita: “A rey muerto, rey puesto”, convirtiéndose en lapidaria cuando una persona después de haber dado su vida por el bienestar de los demás, es abandonada aun respirando u olvidada después de su muerte.

En el caso familiar y de auténtica amistad esto no ha ocurrido con el compadre y mejor amigo, Arturo Ramón Gil Escala, o simplemente Arturo Gil. Aquel espigado hombre, de alta estatura corporal e indiscutibles condiciones humanas.

El que de Controlador Aéreo, se convirtió en el más grande relacionista, nato por excelencia, que haya tenido región de Venezuela alguna. Su trato afable, su especial amor por Nueva Esparta, su decidida voluntad, para a base de amistad conseguir para su Margarita, no tiene parangón en la historia insular.

Sin ser comerciante fue Presidente de casi todas las organizaciones económicas y turísticas del Estado y punta de lanza en todos los movimientos que plantearon y significaron luchas por el mejoramiento socioeconómico de las islas; junto a nosotros, Chanito Marín, Monchito Borra, Juan Óscar Márquez, Grimaldo y Pedro Ramón Castillo, Pucho Tovar, César Fernández, Rafael Velásquez, Chuito Fernández, Gabriel Perozo, Mario Fermín, Armando González, Osmel Rodríguez, Ildemaro Arévalo León, Alfonsito Fernández Ávila, Carlos Arreaza, Salvador Núñez, Chucho Irausquín, Arturo Peinado y tantos otros margariteños de grata recordación, participó en todo documento oficial y privado que proponía nuestro bienestar colectivo; promocionó y lo logró, diferentes entidades bancarias que todavía funcionan en la región por su empeño y amistad con inversionistas nacionales y extranjeros, emisoras de radio y televisoras como Telecaribe y La Karibeña.

Su espíritu anda entre nosotros, su recuerdo, su don de gente buena, sin pedir nada a cambio, nos consta por la cercanía que con él tuvimos, un compadrazgo y una querencia elevada, con el mejor respeto y consideración…y así era él, desprendido, espontáneo, abre puertas, sin preguntar a quién. Muchos amigos en vida, unos tantos supuestos, pero otros que lo recuerdan en cada Asamblea Nacional de Fedecámaras, Consecomercio, organismos al que perteneció y donde se le apreciaba y tomaba en consideración y se le rinden honores porque los sigue mereciendo. Bastaría saber cuántos de aquí fueron o siguen siendo sinceros con el amigo. ¡Qué tiempos cuando hombres como Guillermo Velutini, Rafael Marcial Garmendia, Fucho Tovar, Carlos Sequera Yépez, Adán Celis, Ángel Reinaldo Ortega, Euclides Moreno Morean, Ciro Añez Fonseca, Hugo Fonseca Viso, Eddo Polesel, Ignacio Salvatierra, Ciro Romero Navas, Arístides Maza Tirado, Concho Quijada, Carlos Salvatierra, entre tantos que lo trataron de manera sincera y apropiada, que veían en Arturo una extraordiaria persona.

De él tenemos para escribir un libro y lo prometemos, ante tanta apatía regional, tanta apariencia hacia él, ante tanto embuste. Se prohíbe que el amigo muera, sólo que esté aquí, de este lado, junto a Hilda y sus hijas e hijo, siempre en el recuerdo, como lo comentamos con otro entrañable hermano que sí siente profundo cariño por los que nos consideramos sus amigos, por Nueva Esparta, Guillermito “Fantástico” González. Ojalá algún día se dé lo que hace tiempo conversamos junto con César Fernández: Un gran y sentido homenaje público para Arturo; honor para uno de los margariteños importantes del siglo XX.

Arturo Gil Escala, quien nació en Pampatar el 26 de abril de 1936, y falleció en Caracas, el 30 de noviembre de 1994. Sus restos reposan en el camposanto de Porlamar.

(Tomado de Euro Omar Gil en INSULARIDADES Nª 3, diciembre del 2004)

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