José Ángel Lamas, el autor de la inmortal pieza Popule Meus

Crónicas

Lamas es conocido por su pieza Popule Meus, la cual,  fue compuesta en 1.801 y estrenada en la Catedral de Caracas. Lamas dedicó su vida a la música y permaneció apartado de la política y la actividad independentista. Desde 1.786 hasta su muerte en diciembre de 1.814, Lamas fue el maestro bajonista de la orquesta.

José Ángel Lamas, fue un musicólogo venezolano, uno de los representantes más importantes de la música clásica en Venezuela

Lamas es acreditado por su pieza Popule Meus, la cual,  fue compuesta en 1.801 y inaugurada en la Catedral de Caracas.

José Ángel Lamas,  consagró su vida a la música y persistió apartado de la política y la actividad independentista. Como miembro del grupo de compositores de la Escuela de Chacao, tocó el tiple y el bajón chirimía en 1.789 con la orquesta de la catedral.

Desde 1.786 hasta su muerte en diciembre de 1.814, Lamas fue el maestro bajonista de la orquesta.

Entre sus piezas más conocidas están En premio a tus virtudes, Sepulto domino, Ave Maris Stella, Misa en re y Benedicta et venerabilis.

José Ángel Lamas, murió el 10 de diciembre de 1.814 a los 39 años.

Fue enterrado en la Iglesia de San Pablo en Caracas que luego fue devastada por disposición del presidente Antonio Guzmán Blanco para edificar el Teatro Municipal de Caracas, fundado en 1.881. Sus restos nunca fueron hallados.

En cada una de sus obras, se deja ver las expresiones de una Venezuela colonial que comenzaba a traspasar toda una gesta independentista, que más tarde otorgaría a la nación, su carácter de República, libre y soberana.

José Ángel Lamas, tiple,  bajonista y compositor para la época; que sin estar al corriente, dejaría un imperioso aporte a nuestra historia musical en una de sus más grandes obras.

Le debe al primero su universal popularidad a la canción patriótica “Gloria al Bravo Pueblo”, convertida más tarde en Himno Nacional de la República; Lamas, a su “Popule Meus”, única obra musical de la Colonia que no ha dejado de ejecutarse ni un solo año, por tiempos de Semana Santa, en las iglesias de todo el país”, escribió, Juan Bautista Plaza.

“Para la Venezuela de hoy, el “Popule Meus” ha llegado a revestir un carácter tan nacional como el himno patrio, a pesar de que su bella música no es ni puede ser otra cosa que un canto doloroso del alma cristiana universal.

Los inconfundibles acentos de ese canto tan hondamente sentido, despiertan profundas resonancias en nuestro interior, como si expresaran modos ancestrales del sentir de la raza; como si misteriosamente removieran lo más íntimo de la conciencia y la afectividad del venezolano”. (J. B. Plaza).

“Entre los numerosos músicos de la Colonia, Juan José Landaeta y José Ángel Lamas, son los únicos cuyos nombres se mantienen vivos en el corazón de los venezolanos.

José Angel Lamas, fue discípulo de Juan Manuel Olivares y protegido del padre Sojo. Miembro de la llamada Escuela de Chacao, manifestó desde muy joven su talento musical.

En 1.789 plasmó su tiple (Chirimía) de la catedral caraqueña, y desde 1.796 hasta la fecha de su muerte fue el bajonista titular.

Sin embargo vivió el ambiente desastroso de la guerra independentista, nunca demostró interés por la política ni se dejó arrollar por el torbellino revolucionario.

Paradójicamente, se dedicó por entero a la música, especialmente a la religiosa.

Y aunque es muy poco lo que se sabe de la vida de este gran músico colonial, si se conocen parte de sus obras musicales más emblemáticas: El premio a Tus Virtudes, Sepulto Domino, Misa en Re, Ave Marís Stella, Benedicta et benerabilis y el  ya mencionado Popule Meus, única obra musical de la colonia que no ha dejado de ejecutarse ni un solo año, por tiempos de Semana Santa, en las iglesias de todo el país.

Sin lugar a dudas, Lamas fue como cuenta el poeta  Hugo Álvarez Pifano en su escrito de La luz de las Estrellas Desaparecidas, aunque su restos desaparecieron, Lamas es como las estrellas desaparecidas que “siguen viajando por el infinito mostrando su esplendor… ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor”.