La Alcancía de las Palabras y sus Coroticos: Heterónimo

El Gran Mateo, con frecuencia pasa por el frente de mi casa y me saluda con un tono muy particular: ¡Aevaristo! Es uno de los amiguitos que tengo por aquí. Su abuela (Sra. Loida) me contó en una ocasión, que Mateo se califica de ser un líder popular. (“Monpular”, dice él).

En estos días, se me acercó y me dijo: Mire mi primo Evaristo, usted puede meter en la alcancía de la palabra y sus coroticos, la palabra heterónimo.

Claro que puedo, lo que pasa es que ahora no sé, Primo Mateo, cuál es el significado de esta palabra tan rara.

Amigo, Evaristo, no se preocupe por esta nimiedad; yo soy popular y también muy vergatario en esto de las palabras. Yo soy un carajito, pero también hay la carajita. Usted va entendiendo. Hay la novia, como la que tengo yo por allí escondidita y también hay el novio, que en este caso soy yo.

En el corral de la casa hay un cochino y hay una cochina. O sea, amigo y primo Evaristo, en estos casos se ve claro, que no son heterónimo. ¿Me entiende, primo Evaristo?

Claro primo Mateo que lo voy entendiendo.

Ahora si yo le digo: Toro y vaca es otra vaina. Si le digo que yo soy el yerno de la mama de mi novia, también puedo decirlo con certeza, que la palabra yerna no existe. Mi novia es nuera de mi mama. Hay el caballo y hay la yegua.

Entiende ahora primo, esta vainita de heterónimo. Te la puse clarita. Métela en la alcancía de las palabras y sus coroticos y hablamos luego.

Texto: Evaristo Marcano Marín

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