Cada 2 de febrero, Venezuela se viste de luz. Miles de fieles se congregan en pueblos y ciudades para celebrar el Día de la Virgen de la Candelaria. Esta festividad, que marca el final oficial del ciclo navideño (el momento de «guardar el nacimiento»), es mucho más que un rito religioso: es un mosaico de sincretismo cultural donde se funden la fe católica, la herencia española y el pulso de la tierra venezolana.
El origen: La luz que purifica
La advocación de la Candelaria tiene sus raíces en las Islas Canarias, España, y llegó a Venezuela con los primeros colonos. La fiesta conmemora la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen, basándose en el pasaje bíblico donde el anciano Simeón llama a Jesús «luz para iluminar a las naciones». De ahí surge la tradición de bendecir las velas o «candelas», símbolos de guía y protección para el hogar.
Los Vasallos de la Candelaria: El color de los Andes
Si hay un lugar donde esta celebración alcanza una dimensión mística es en el estado Mérida, específicamente en la parroquia La Parroquia. Allí, los protagonistas son los Vasallos de la Candelaria.
Ataviados con trajes multicolores, sombreros adornados y portando bastones, estos promeseros ejecutan danzas ancestrales frente a la iglesia. La danza no es solo estética; es un ritual de fertilidad. Tras la procesión, los vasallos realizan el «Baile del Palo», una coreografía que simboliza la preparación de la tierra para la siembra. Es la fe puesta al servicio del campo, pidiendo a la Virgen que la cosecha de café y hortalizas sea abundante.
Una geografía de fe
Aunque los Andes son el epicentro, la «Morenita» tiene altares en todo el país:
- Anzoátegui: En Cantaura, la Virgen de la Candelaria es la patrona del estado. Su santuario recibe a miles de peregrinos en una de las procesiones más multitudinarias del oriente del país.
- Caracas: La parroquia La Candelaria, en el corazón de la capital, se convierte en un punto de encuentro para la comunidad canaria y los caraqueños, quienes llenan el templo para bendecir sus velas amarillas.
- Carabobo: En San Diego, la festividad incluye ferias y actos culturales que unen a la familia en torno a la plaza Bolívar.
La bendición del fuego y el fin de la Navidad
Para el venezolano común, el 2 de febrero es el día de «quitar el pesebre». Existe la creencia popular de que dejar el nacimiento puesto después de esta fecha atrae la mala suerte. Es el cierre de un ciclo y el inicio de la preparación para la Cuaresma.
Las velas bendecidas hoy son guardadas con celo por las abuelas. Se dice que estas «candelas» deben encenderse solo en momentos de dificultad extrema: durante tormentas eléctricas, enfermedades o crisis familiares, como un recordatorio de que siempre hay una luz de esperanza.
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