Mitos y Leyendas Venezolanas: Ánimas de Guasare

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Las Ánimas de Guasare es un culto derivado de una leyenda del estado Falcón que relata las penurias y muertes ocasionadas a causa de una sequía prolongada que azotó a la Península de Paraguaná hace más de 100 años, al condenar a sus habitantes a una terrible falta de agua y alimentos.

El culto en las llamadas Ánimas de Guasare, ubicado en la zona del Guasare, en el istmo situado en el Parque Nacional Médanos de Coro en el estado Falcón, está basado en la creencia de que simboliza para los creyentes el lugar en el que murieron numerosos migrantes de Paraguaná que huían de la sequía y la hambruna de los años 1910 y 1912 sufrida en la Península de Paraguaná luego de aventurarse a cruzar a pie el istmo para tratar de llegar a la ciudad de Santa Ana de Coro y la Sierra falconiana.  

Allí, en ese sitio, hoy día existe un santuario construido en homenaje a las ánimas que según los creyentes interceden brindando favores, protección y resguardo, amén de restauración de salud a personas desahuciadas por la ciencia médica.

Según el escritor Eudes Navas, “el culto a las Ánimas de Guasare se inició hacia 1940 cuando una persona que regresaba de pastorear un rebaño de chivos encontró restos de seres humanos que habían sido desenterrados por los fuertes vientos de entre la arena de los médanos cercanos a Guasare. Luego, uno de los habitantes del lugar construyó en ese sitio un pequeño túmulo de barro donde depositó los huesos para darles cristiana sepultura, de manera que luego se corrió la voz del descubrimiento y no pasó mucho tiempo para que la gente comenzara a relacionar los huesos encontrados con los restos de algunos de los que fallecieron huyendo de la sequía y la hambruna del año 12. Tampoco pasó mucho tiempo antes de que la misma gente comenzara a atribuirle algunos hechos milagrosos a esas almas“. 

Algunos de estos relatos se pueden leer directamente en la capilla del santuario de Guasare.   He aquí un fragmento de una de las afirmaciones de los relatos citados: “Se veían los muertos orillados entre los matorrales a un lado del camino“, lo que da a entender de  que muchos de los fallecidos en 1912 no están registrados en actas de defunción ni en ninguna otra parte; lo que impide saber a ciencia cierta el número de las personas que perdieron la vida en ese infortunado suceso, pero se estima que de acuerdo al número de habitantes habidos en Paraguaná en ese año, allí murió de sed o de hambre por lo menos el diez por ciento de la población. 

Al santuario de las Ánimas de Guasare ampliamente conocido no solo en Venezuela sino en otros países, asisten diariamente numerosas personas en búsquedas de favores o a pagar promesas dejando sus testimonios de agradecimiento a través de placas, diplomas, fotografías, velones, oraciones y mensajes escritos en las paredes, demostrando de esta manera no solo su agradecimiento sino su fe y creencia inquebrantable en este culto que cada día crece más, a tal extremo que ya la prensa se ha encargado de divulgarlo ampliamente y las autoridades eclesiásticas han tomado su administración y control; lo que de por sí da a entender que para la religión católica es reconocimiento de este culto le otorga un carácter sagrado, generando en sus creyentes sentimientos de respeto, reverencia, adhesión y sumisión, por lo que esos miles y miles de creyentes sostienen que las Ánimas de Guasare son sagradas puesto que no solo resuelven problemas, curan enfermedades y protegen de accidentes y maldades, sino que también ayudan a encontrar trabajo, socorren en los estudios y otorgan prosperidad económica a quienes se los soliciten con fe, abundando por parte de esos creyentes testimonios de agradecimientos por los favores concebidos.

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