Venezuela en 35mm: La hora Texaco

En la historia del cine venezolano, existen obras que logran capturar la esencia de una era y sus contradicciones más profundas. «La hora Texaco», dirigida por Eduardo Barberena y estrenada originalmente en 1985, es una de esas piezas fundamentales con una vigencia casi profética sobre la relación del país con su principal recurso: el petróleo.

La Trama: Donde el Campo se Encuentra con el Crudo

Basada en la obra teatral de Ibsen Martínez, la película nos traslada a la década de los años 40 y 50, en pleno auge de la explotación petrolera en el occidente de Venezuela. No es solo una historia sobre la industria, sino sobre el choque cultural y humano que produjo la llegada de las transnacionales a los pueblos rurales.

La narrativa gira en torno al contraste entre dos mundos: el de los campamentos petroleros cercados, con su estilo de vida estadounidense («American Way of Life»), y el de los venezolanos que trabajaban bajo el sol, soñando con un progreso que muchas veces se quedaba en las manos de unos pocos.

El Reparto de una Época de Oro

La película contó con actuaciones que hoy son leyenda. La presencia de figuras como: Orlando Urdaneta, Giles Bickford, Haydée Balza, Lucía Sanoja, Rubens de Falco, entre otros, dotó a la cinta de una carga dramática excepcional, catalpuntando la frustración y los anhelos de una sociedad que veía cómo su paisaje y sus costumbres se transformaban radicalmente ante el rugir de los balancines.

. «La hora Texaco» es recordada por tres pilares fundamentales:

  1. La Identidad Fragmentada: La película explora el «complejo de colonizado», mostrando cómo el venezolano comenzó a abandonar sus raíces agrícolas para perseguir la ilusión del chorro de petróleo.
  2. La Crítica Social: Barberena no solo narra una historia de amor o ambición; documenta la creación de una «Venezuela rentista» que hoy, décadas después, sigue siendo tema de debate nacional.
  3. La Estética Visual: La dirección de arte logró recrear los campamentos petroleros con una fidelidad que hoy sirve como documento histórico de una infraestructura que ya no existe o está en ruinas.

«La hora Texaco» no es solo una película para cinéfilos; es un espejo para entender por qué Venezuela es lo que es hoy. Nos recuerda que «la hora del petróleo» no fue solo un momento de riqueza económica, sino un terremoto social que cambió nuestra forma de hablar, de comer y de soñar.

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