Para el venezolano, la llegada del 1 de enero no es solo un cambio de calendario; es una coreografía de fe, superstición y esperanza. Mientras el reloj avanza hacia la medianoche, las casas se transforman en escenarios de rituales que mezclan la herencia española con el ingenio criollo.
A continuación, repasamos las tradiciones más arraigadas que definen la despedida del año en Venezuela.
1. El desafío de las 12 uvas
Es, quizás, el ritual más universal en el país. Al ritmo de las doce campanadas, cada persona debe comer una uva y pedir un deseo por cada una. El reto no es solo la rapidez para ingerirlas sin atragantarse, sino mantener la concentración para que los 12 deseos (uno por cada mes del año entrante) sean claros y precisos.
2. El viaje soñado: Las maletas
En un país con una historia migratoria tan marcada en la última década, este ritual ha cobrado una relevancia especial. Apenas suena el «cañonazo», cientos de venezolanos salen a la calle a dar una vuelta a la manzana cargando maletas. La creencia dicta que, cuanto más lejos corras con el equipaje, más largos y frecuentes serán los viajes en el año que comienza.
3. Dinero en mano y lentejas en la mesa
La prosperidad económica se busca a través de dos fetiches principales:
- Las Lentejas: Ya sea comiendo una cucharada apenas comienza el año o lanzando un puñado de lentejas crudas sobre la cabeza (o guardándolas en los bolsillos), este grano es el símbolo máximo de la abundancia y la comida que nunca debe faltar.
- El billete en el zapato: Muchos colocan un billete (preferiblemente de alta denominación o moneda extranjera) dentro del calzado derecho o lo sostienen firmemente en la mano durante el abrazo de año nuevo para asegurar que el dinero fluya.
4. El color de la suerte: Amarillo y más
La elección del vestuario no es casual. La ropa interior amarilla (usada al revés y volteada después de las 12) es el estándar para atraer la buena suerte y la energía. Sin embargo, algunos optan por el rojo para el amor o el verde para la salud, aunque el amarillo sigue reinando en los mercados populares en los días previos.
5. La limpieza espiritual: «Fuera lo malo»
Muchos venezolanos acostumbran a limpiar sus casas con sahumerios o agua de canela el 31 de diciembre. Otros llevan el ritual al extremo físico: tirar un vaso de agua hacia la calle simboliza expulsar las penas y las energías negativas del año que termina, dejando el hogar «limpio» para lo nuevo.
El contexto del 2025: Entre la fe y la realidad
A pesar de las dificultades, el espíritu del venezolano se mantiene intacto: entre una hallaca, un pan de jamón y el último brindis, el ritual más importante sigue siendo el abrazo, ese contacto humano que reafirma la esperanza de que «el año que viene será mejor».
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