Crónicas de Édward Ernández: La era de los Güayacanes rajados

En mis tiempos de muchacho solía ver a los limpiabotas de mi pueblo marinero, con sus franelas y pantalones parcialmente deshilachados, con rajones enormes sobre todo en la parte de las rodillas y en el fundillo  totalmente olorosos a crema cherry, más sus infaltables alpargatas suela e’ goma. La mayoría de esos muchachos, eran provenientes de la barriada de Güaragüao, Bella Vista y Genovés.

Todos laboraban desde tempranas horas de la mañana, por los alrededores de las casillas de Jorge y Guillermito en el mercado municipal, la plaza Bolívar, en frente a la iglesia o, el cine Paramount con su cajita de implementos para su trabajo diario existiendo la particularidad, que para identificarlos, nadie lo hacía por sus nombres de pila, sino más bien, por sus respectivos apodos, tales como “Peo”, “Múcura”, “Juanbanana”, “Turista”, “Locón”, “Rana” “Tamborín” “Bola e’ toro”. Cochú, entre otros.

Por eso he de decir, que fueron ellos, motivado a la pobreza, que se veían obligados a lucir sus vestimentas destartaladas, aunque por eso, nadie los criticaba.

Hoy en día, vemos como niños, jóvenes y adultos, bien sean hembras o varones de cualquier estrato social, se sienten orgullosos de lucir sus güayacanes con huecotes en las rodillas y shorts rotos, intencionalmente, como para enseñar más de lo enseñan, sobre todo las damas.

Pero la moda es tal, que desde los mismos almacenes donde se expenden los fulanos, “pantalones de güayacán”, contratan a costureras, para que rajen con hojillas los susodichos y exhibirlos así en las vidrieras, porque según, los dueños de tiendas, se venden más los güayacanes tronchados, que los que no poseen rotura alguna.

Menos mal, me decía un amigo, que con los elevados precios de esos “güayacanes” en nuestros días, lo mejor es no botarlos o viene bien recortarlos para lucirlos como “Shorts Cortos” aunque estén “desfarataos”, porque indiscutiblemente, la moda es la moda panita. Por eso… ¿digo yo, no? ante la crisis que nos atormenta:

¡Vivan los güayacanes rajados!

Redacción: Édward Ernández Caraballo (sagitario200902@hotmail.com)