HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES: LOS BARCOS DE CRISTÓBAL COLÓN

Hoy 12 de octubre se cumplen 528 de cuando Cristóbal Colón llegó por estas tierras americanas, y está claro para la Historia, la Antropología y demás disciplinas de las ciencias sociales que no hubo ningún descubrimiento.

Los pueblos americanos dan testimonio de una existencia que data de más de veinte mil años de antigüedad. Tampoco debe hablarse de primitivismo hacia 1492, pues el hombre primitivo dejó de existir en el periodo Neardenthal aproximadamente hace 500 mil años.

Los preparativos del gran viaje, se realizaron con suma rapidez, tres embarcaciones, la Pinta, la Niña y la Santa María; un presupuesto de unos dos millones de maravedíes y alrededor de 90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable de los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, formaron la flota que partió aquel viernes 3 de agosto de 1492 del puerto de Palos de Moguer.

Durante el siglo XV surgieron una serie de barcos de vela, robustos y de fácil maniobrabilidad que permitieron pasar de la navegación de cabotaje a la de altura. Existían tres clases, diferenciadas fundamentalmente por el tamaño:
La Carraca, el más grande, era de alto bordo y podía cargar más de mil toneladas, su aparejo se componía de tres palos y el bauprés.
La Nao era un barco intermedio, con una capacidad de entre 200 y 300 toneladas y que podía utilizarse tanto para el comercio como para empresas de exploración.
La Carabela, era una embarcación de pesca en el principio, se trataba de un barco pequeño, provisto de altos castillos que le permitían resistir mares arbolados, solo cargaba 100 toneladas y era particularmente útil para navegaciones rápidas.
Tanto la Carraca, como la Nao y la Carabela no podían moverse a remo y su maniobrabilidad residía en la adecuada combinación de velas.
Así tenemos que los barcos de Colón eran:
La Nao “Santa María”: con un desplazamiento máximo de 223,88 toneladas y una superficie vélica de 269,89 metros cuadrados. Capitán General Cristóbal Colón.
Carabela “Niña”: con un desplazamiento máximo de 115,50 toneladas y una superficie vélica de 186,62 metros cuadrados. Capitán: Martín Alonso Pinzón.
Carabela “Pinta”: con un desplazamiento máximo de 100,30 toneladas y superficie vélica de 178,85 metros cuadrados. Capitán: Vicente Yañez Pinzón.

Estas embarcaciones pertenecían al tipo de barco redondo, corto de eslora y de perfil mazacote. Hacia las dos de la madrugada del viernes 12 de octubre de 1492 Juan Rodríguez Bermejo, más conocido como Rodrigo de Triana, que se hallaba de guardia a bordo de la Pinta y que por ser la más veloz había tomado la delantera, atronó el espacio con una alegría indescriptible. ¡Tierra! ¡Tierra por la proa, en el horizonte!.

(Tomado de Verni Salazar en SENDA DE DATILEROS, 2006).

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