Jesús Ávila y la Virgen del Valle

A Jesús Avila como a todos los margariteños lo marcó la fe por la Virgen del Valle, pues esa fue la enseñanza mariana que nuestros antepasados dejaron en las creencias de nuestros pueblos insulares.

Ese juglar roblero dejó en sus huellas musicales, en sus cantos y letras de sus canciones sus creencias religiosas por eso en “Cristo del Pescador” le rindió culto al Cristo del Buen Viaje de Pampatar, a La Virgen del Pilar y San Judas Tadeo también le dejó sus ofrecimientos poéticos en varias canciones con la esencia pilarense y en su canción “Bajo un árbol” que se la ofreció a su sobrino Pedrito Avila (q.e.p.d) para que la cantara en sus inicios como cantante en los escenarios margariteños.

En “Bajo un árbol” es la muestra más fidedigna de la pasión religiosa de Jesús Avila por la Virgen del Valle y lo sintetiza en el verso “Virgencita del Valle has un milagro que sea mía solo mía y luego a tí”.

Jesús con su poesía le pide a la Virgen del Valle que le conceda el amor de una mujer para disfrutar las festividades del Valle con su sueño de mujer.

El poeta deja en la Virgen del Valle el milagro de darle ese regalo de concederle el amor soñado. Por eso se ubica en las fiestas patronales de la Virgen “Yo la llevo prendida en mi memoria y con ella quisiera ser feliz” para dibujar el amor de sus sueños.

“En las Fiestas Patronales de la Virgen yo quisiera que estuvieras junto a mí” y le pone la tarea a la Virgen que le hiciera ese milagro que se mía solo mía y luego a tí” .

Redacción: Manuel Ávila/Cronista de Los Robles