Hay hombres que no necesitan aulas para descifrar el mundo; les basta con contemplar la tierra, escuchar el viento entre la vegetación y sentir el palpitar de su gente. Luis Mariano Rivera fue uno de ellos. Nacido el 19 de agosto de 1906 en Canchunchú Florido, un pequeño caserío cerca de Carúpano, en el estado Sucre, este ilustre creador popular transformó la cotidianidad del campo en poesía y música eterna.
La infancia de Luis Mariano estuvo marcada por la adversidad. Tras la temprana muerte de su madre, el niño debió dejar a un lado los libros para trabajar junto a su padre y sostener el hogar. Sin embargo, la falta de educación formal no ahogó su ingenio. El paisaje oriental, las labores agrícolas y las vivencias de la comunidad se convirtieron en su verdadera escuela.
Fue recién a los 48 años cuando decidió aprender a leer y escribir con soltura, un hecho que él mismo describiría como el momento en que logró “meter un poco de luz” en su pensamiento. A partir de esa revelación alfabetizadora, floreció en él una desbordante vocación artística como poeta, dramaturgo, cantante y compositor.
Cultura de raíz y poesía transparente
Desde su rincón oriental, el maestro dio vida a una obra vasta que retrata la identidad de un país. Escribió obras de teatro, poesías y composiciones fundamentales del folclore venezolano. Entre sus creaciones más emblemáticas destacan La Guácara, Mi coma’e Juana María, Juana Francisca y, por supuesto, la entrañable Canchunchú florido, un canto de amor filial a la tierra que lo vio nacer.
Su filosofía de vida y de creación quedó estampada en sus propios versos, los cuales solía declamar con la humildad del hombre de pueblo:
“A mí me gusta cantar / canciones para mi pueblo / canciones que tengan gracia / y alegría por dentro / canciones que digan algo / que arranquen del sentimiento / canciones tontas no gusto / para cantarle a mi pueblo / en mi cantar sólo busco / en mi cantar sólo quiero / cantar las cosas sencillas / que tengan sabor eterno.”
Reconocimiento y trascendencia de un maestro
El impacto de su labor artística traspasó las fronteras del estado Sucre y le valió altos honores en vida. Fue condecorado con las Órdenes Francisco de Miranda, Andrés Bello y Antonio José de Sucre en su primera clase, además de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Oriente (UDO).
Sus piezas trascendieron el ámbito comunitario para integrarse en el repertorio de grandes intérpretes nacionales e internacionales:
- Grandes voces venezolanas: Simón Díaz, Gualberto Ibarreto y Cecilia Todd popularizaron sus versos en cada rincón del país.
- Agrupaciones y arreglos académicos: Agrupaciones como Serenata Guayanesa e incluso la Orquesta Filarmónica de Londres llevaron el candor de sus melodías a formatos universales.
El 15 de marzo de 2002, a los 95 años, el maestro Luis Mariano Rivera falleció en Carúpano. Su partida física dejó un vacío en la cultura popular, pero sus letras continúan vivas en la memoria colectiva, recordando que las cosas más sencillas son las que albergan la verdadera grandeza.
Otilca Radio
🎵 Descarga Gratuita: Musicoterapia para el Trauma por Sismos
El equipo de especialistas del Grupo Otilca ha liberado sesiones de estimulación sonora científica diseñadas para mitigar la ansiedad, el estrés postraumático y regular el ritmo cardíaco de forma efectiva.
🚨 Recursos de Emergencia ante Sismos
Conozca los números de asistencia unificados, protocolos de actuación civil y mapas de evacuación oficiales en Venezuela. La prevención informada es nuestra mejor herramienta.










