Luis Mariano Rivera, el poeta de la sencillez

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Luis Mariano Rivera nació en Canchunchún, pequeño poblado cercano a Carúpano, en el estado Sucre, el 19 de agosto de 1906. La temprana muerte de su madre lo llevó a trabajar como peón en la hacienda de su propio padre para contribuir con el sustento familiar. Pero ni crecer en medio de las necesidades propias de la Venezuela rural de ese entonces, ni las circunstancias personales que le tocó afrontar, quebrantaron el carácter apacible, pero certero, y la sensibilidad que lo acompañaron a lo largo de su vida.

Su escasa formación académica no le impidió desarrollar su vena poética y artística. Aprender de forma autodidacta a tocar instrumentos musicales y se destacó recitando versos en público. Sin embargo, la burla de un niño al error ortográfico que cometió en un letrero, le hizo volver a la escuela, a los 38 años, para aprender a leer y escribir correctamente. Pero fue una década después cuando comenzó a explotar esas cualidades que más tarde lo llevaron a ser reconocido como “cantista” -como el mismo de definía- y compositor.

También es autor de Cerecita y La guácara, popularizadas en la voz de Gualberto Ibarreto; El mango, Cundeamor, Carúpano, tierra mía; Mi comai Juana y Juana Francisca, que Paul Muriat convirtió en un éxito de la música instrumental en Japón. Sus composiciones también han sido interpretadas por Simón Díaz, Cecilia Todd, Jesús Sevillano, Lilia Vera y Rafael Montaño, además de cantantes líricos como Morella Muñoz e Idwer Álvarez, y las agrupaciones Contrapunto y Serenata Guayanesa, entre otros.

Luis Mariano Rivera murió, a los 95 años, rodeado de sus querencias y de la naturaleza que inspiró buena parte de la obra con la que engalanó a la música tradicional venezolana.

Fuente: Últimas Noticias

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