Manuela Sáenz, perceptible patriota ecuatoriana

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Destacada patriota ecuatoriana, fiel compañera y amante del Libertador Simón Bolívar. Reconocida como heroína de la independencia de América. Es conocida como “Manuelita Sáenz” y “Libertadora del Libertador”.
Manuela Sáenz, de nombre completo Manuela Sáenz y Aizpuru o Sáenz de Thorne, también conocida como Manuelita Sáenz, en condición de hija ilegítima, fruto de la relación prohibida entre Simón Sáenz Vergara y doña Joaquina Aizpuru y Sierra.
Al morir su madre, fue entregada en custodia a las religiosas del monasterio de Santa Catalina, donde pasó sus primeros 3 ó 4 años, luego pasó a la casa de los Sáenz Ocampo, con su padre, su madrastra y hermanos. Fue educada al igual que sus hermanas, por la monja Sor Teresa Salas.

A los veinticuatro años Manuela se casó con un acaudalado inglés, James Thorne. Y había sido condecorada con la Orden del Sol el 23 de enero de 1.822 por convencer a su medio hermano, el capitán del regimiento de Numancia del Ejército Realista, para que se pasaran al campo de los patriotas. Antes de ello, había sido criticada por abandonar el convento de Santa Catalina en 1.815, después de que su madre muriera.

Manuela Sáenz, “la macha”

La historiografía del siglo XIX suele omitirla por ser una “mancha” en el buen nombre del libertador, pero sus hazañas han pasado a la historia con la categoría de heroína. Conocida también como Libertadora del libertador, fue participe de grandes momentos históricos como el encuentro entre Bolívar y San Martín de Guayaquil, las batallas de Pichincha y Ayacucho, la rebelión y la disolución de la Gran Colombia.

Apodada como “amable loca”, “la Sáenz” (por los muchos enemigos de Bolívar) y “manuelita la bella”, acompañó a Bolívar de 1.822 a 1.830.

Su vida hasta entonces tenía mucho contacto con la política, puesto que desde 1.809 la aristocracia criolla conspiraba contra el poder de los hispanos, presenciaba desfiles de prisioneros desde la ventana de hogar y se maravillaba con doña Manuela Cañizares, pues la consideraba una heroína por prestar su casa para las reuniones de los conspiradores.
Su ímpetu rebelde haría que aprendiera a escribir y a leer, lo que le permitió iniciar una relación epistolar con su amante Fausto Delhuyar, un coronel del ejército del rey.
Se fugó con él y se dio cuenta de su infertilidad además de la charlatanería de su amante. Se dice que nunca amó al médico Thorne, y que solo se casó con él porque su imagen había quedado dañada.

Angostura de la Gran Colombia

Poco después de la fundación en Angostura de la Gran Colombia, los limeños comenzaban a conspirar y Sáenz era una de sus principales activistas. Hacía reuniones disfrazadas de fiestas en su casa, era una espía y ayudaba a la revolución.
Cuando Manuelita Sáenz regresó a Quito, poco después de unir el país a la República de la Gran Colombia, el 16 de junio de 1.822 en el baile en que se celebró la liberación conoció a Simón Bolívar. Se volvieron inseparables y fue la última mujer con quien sostuvo una relación continua desde la muerte de su esposa, María Teresa del Toro. Se la describe como su confidente, cuidadora de sus archivos, de sus intereses políticos y de su vida.
Su relación pasó a ser muy pasional y a pesar de los compromisos del libertador y las labores de consolidación de la independencia del Ecuador por su parte, no se separaron. Hasta tuvo un uniforme, presente de Bolívar, que utilizaba cuando sofocaba algún levantamiento.

Fue nombrada miembro del Estado Mayor del Ejército Libertador y peleó hombro a hombro junto a Antonio José de Sucre en Ayachucho, siendo así la única mujer en pasar a la historia como combatiente y heroína de esta batalla.

En los tiempos de esplendor de la Gran Colombia, Manuelita Sáenz viajó a Bogotá junto a Bolívar, militando activamente y llevándole archivos. Vestía de soldado y patrullaba junto a sus esclavas. Fue por esa época que salvó a Bolívar de un atentado dirigido por Francisco de Paula Santander, protegiéndolo mientras éste huía por una ventana. Fue él mismo que al regresar al palacio le dijo: “Eres la libertadora del libertador”. Llegó a hacer una representación de “La quema de Santander” por su traición hasta que Bolívar huyó a Santa Marta en 1830.

Algunos meses más tarde, se enteró de la muerte de su amante y decidió suicidarse.

Manuelita Sáenz fue a Guaduas donde se hizo morder de una víbora, pero fue salvada por los habitantes del lugar. Frente a las calumnias contra Bolívar (por parte de Santander) escribió La torre de Babel (Julio) por lo cual, fue perseguida por considerarla peligrosa.

El 1 de enero de 1834 fue encerrada en la cárcel de mujeres y enviada a Jamaica.
En 1835 volvió a Ecuador pero el presidente Vicente Rocafuerte la desterró.
Su vida en el destierro

Su vida después del destierro fue un acto de sobrevivencia a base de dulces, tejidos y bordados, ya que dejaron de mandarle la renta que le correspondía por su hacienda en Quito. Era considerada por la gente con mucho aprecio llamándola Simón o Simona y bautizando niños. Manuelita Sáenz contrajo difteria y murió con sus escasos recursos a los 59 años.

Manuelita Sáenz poseía una gran cultura. Aprendió a leer y escribir en inglés y francés. Leía a los autores griegos y romanos en su propia lengua. Conocía las obras de los filósofos y pensadores de su época. Unido a ello, ostentaba una gran belleza y extraordinaria sensualidad y le gustaba el manejo de pistolas y espadas.
Tras la muerte de Bolívar fue desterrada a Jamaica y, más tarde, a Perú. En el pequeño puerto de Paita cercano a la frontera con Ecuador.

Allí murió el 23 de noviembre de 1.856, a las seis de la tarde, durante una epidemia de difteria.
Sus restos fueron arrojados a una fosa común. Su casa y cosas quemadas. El general Antonio de la Guerra logra salvar el baúl donde Manuela guardaba sus tesoros más preciados: cartas, diarios, su traje de coronel, su espada, pistolas y la orden de Caballeresa de Sol.

A la muerte del general, los documentos son entregados al gobierno colombiano quien decide que las cartas íntimas, diarios y documentos de Manuela y Bolívar, permanezcan ocultos.
Durante la guerra chileno-peruana, un incendio destruyó la partida de defunción de Manuela. Se perdió todo indicio de la fosa común donde fue enterrada. Pero Manuela, aun muerta, da batalla.
En agosto de 1.988 se encontraron sus restos en el cementerio de Paita, fueron identificados y llevados para siempre junto a los del Libertador Simón Bolívar.

Tasación histórica de Manuela Sáenz

Manuela Sáenz es sin duda uno de los personajes más interesantes de las guerras de independencia de América del Sur. Según sus detractores, su relación con Simón Bolívar opaca sus propios méritos personales, como una de las grandes defensoras de la independencia de los países sudamericanos y como una de las más destacadas y avanzadas defensoras de los derechos de la mujer. Solo en la mitad del siglo XX, gracias al revisionismo histórico, aparecieron biografías y ensayos en los que se empezó a reivindicar su papel como líder en la gesta libertadora de lo que hoy son Ecuador, Colombia y Perú. El 5 de julio de 2010, en el marco de la conmemoración del 199° aniversario de la firma del Acta de Independencia de Venezuela, llegó al Panteón Nacional un cofre que contenía tierra de la localidad peruana de Paita, donde fue enterrada Manuela Sáenz.