Maracaibo sigue inspirando los versos de nativos y visitantes

“Esta es la ciudad más bella/ Que existe en el continente/ Tiene lago, China y puente/ Gaita y hospitalidad/ Tiene el calor y la gente/ De más alta calidad”.

Así describe a Maracaibo la agrupación gaitera Cardenales del Éxito, que en 1990 lanzó esta canción, titulada La ciudad más bella, en la voz de su solista Ricardo Portillo. Con este tema, la sonada agrupación quiso hacer un homenaje a la capital zuliana, urbe que desde su fundación hace 489 no ha dejado de inspirar a poetas, compositores, artistas y literatos nativos y visitantes.

Dicen los libros que la hoy apodada “Tierra del sol amada” fue fundada el 8 de septiembre de 1589 por un alemán, el explorador Ambrosio Alfinger, empleado de la Casa Welser, dando cumplimiento a una de las cláusulas de las capitulaciones entre Carlos V y la empresa alemana.

Pero Maracaibo existía mucho antes de esa fecha y de ese acto colonizador. Los pueblos wayúu, barí, añú, yukpa y japrería, poblaciones autóctonas de la cuenca de Lago de Maracaibo, dominaron el territorio por siglos y con la llegada del conquistador blanco protagonizaron una heroica resistencia que aún hoy siguen librando.

Esto ha hecho de Maracaibo una ciudad intercultural en la que conviven con igual fortaleza -al mismo tiempo en tensión y complementariedad- las tres raíces constitutivas de la venezolanidad: lo indígena, lo europeo y lo africano.

Y justamente, tal como lo dice la gaita de Cardenales del Éxito, son varios los elementos identitarios del marabino que disparan la inspiración de creadoras y creadores. El lago, el puente, la Chiquinquirá, el calor, su comida, el marcado acento de sus habitantes, su arquitectura, la personalidad auténtica de su gente, su arraigado sentido de pertenencia, la feria de la Chinita o las gaitas, la lista es larga.

“Yo te diré mía, Maracaibo mía/ Mía, cuando evocas tus hombres de gesta/ Cuando su exámetro vibran tus cantores/ Y en labios y plumas, sin ruines temores/ brasa de Isaías, arde tu protesta/ Mía cuando tiendes la mano, dispuesta/ A vendar heridas, a calmar dolores/ A empuñar la esteva de los labradores/ O el hacha que abre la inculta floresta/ Cuando amparas niños, viejos y mujeres/ Y cual hormiguero bullen tus talleres/ Y hay en tus escuelas sol y greguería/ Mía cuando ríes, mía cuando oras/ mía a todas horas, Maracaibo mía”.

Es Maracaibo mía, uno de los poemas más conocidos del excelso literato marabino Udón Pérez (1871-1926), apodado como “El Bardo zuliano” por Andrés Eloy Blanco y autor del himno del Zulia.

La ciudad también inspiró al pensador Jesús Enrique Lossada (1892-1948), poeta, cuentista, abogado y académico, protagonista de la reapertura de la Universidad del Zulia; a María Calcaño (1906-1956), una de las voces más firmes de las letras femeninas de Maracaibo, que hoy da nombre la biblioteca central de la ciudad; o a Lydda Franco Farías (1943-2004), falconiana que hizo de la urbe occidental su casa e inspiración. El propio Alí Primera le cantó al Lago en su canción Coquivacoa.

“Maracaibo en la noche, desde lo lejos/ Más hermoso te ves, más atrayente/ Con tu gran Catatumbo y sus reflejos/ De cuando en vez besando tu casta frente/ Maracaibo en la noche, el que te vea/ Por aire, tierra o mar, bien se recrea/ Para finalizar, repito estas palabras/ !El Zulia por las noches relampaguea!”, escribió Jesús Ángel Reyes en su conocida danza Maracaibo en la noche.

Mención aparte merecen los gaiteros, que han hecho de la ciudad su refugio de inspiración para mantener vivo el género por excelencia de la zulianidad. Desde Ricardo Aguirre “El Monumental”, con sus canciones de protesta como Maracaibo marginada y La grey zuliana, hasta las nuevas generaciones, los intérpretes siguen usando la gaita para reclamar reivindicaciones para el pueblo igual para que contar la cotidianidad de la ciudad, que alcanza los 6 millones de habitantes.

Así lo cantó la agrupación Barrio Obrero, en su tema Así es Maracaibo: “Y cuando zarpes del puerto aquel que te impresionó/ Sientes en el alma/ que algo te embrujó/ Fue el titilar nocturno de Bella Vista/ O la imagen sagrada, muy venerada de la Chinita/ Así es Maracaibo/ Señor turista/ Lo recordará/ Igual que yo”.

AVN