La mañana avanzaba con un sol que ya comenzaba a pegarle cuerazos fuertes a la piel. María se preocupaba porque en la casa de su vecina Juana, aún no se sentía el olor a café recién colado y le parecía muy extraño.
A esta hora -se dijo Maria- ya se observa a la comay Juana metida en su fogón y lista para llamarme y ofrecerme su cafecito mañanero.
Se impacientaba María porque sentía la necesidad de saborear, en totumita, su café calientito.
¡Ay comay María!, buenos días; ahora es cuando me puedo parar de la cama y ya voy a preparar el cafecito
Hoy amanecí muy chacueca con mis achaques. Hoy todos los dolores me amanecieron en su punto. El dolor de la rodilla, la cadera y el hombro izquierdo. Pegue los ojos de madrugada. Estoy achacosa.
En otros tiempos, está palabra de chacueco/ca servía para describir un estado de salud con achaques malestares en la articulaciones. También con ella se describe algo deforme, choreto/ta.
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