Se habla margariteño: Jupujupo

Desde muy de madrugada, la casa de Eliza estaba como un arbolito de navidad. Toda la casa estaba iluminada. En la sala, se sentía un ir y venir de Manuela que esa mañana tomaría un vuelo hacia Maiquetía y era la primera vez que se montaría en un avión. LosLeer más

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Se habla venezolano: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente

En el vasto y colorido repertorio del habla venezolana, las metáforas de la naturaleza abundan para darnos lecciones de vida. Sin embargo, hay una frase que resuena con fuerza desde las costas de Paraguaná hasta el Delta del Orinoco: «Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente». Este refrán,Leer más

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Se habla margariteño: Futriaco

—Mi comay María, ¿usted cree que este camisón me quedará bien? —Muéstremelo, mi comaita, sobre todo la parte del medio, y ahí mismito le digo si le sirve. —Vea, pues, mi comay… ¿Me quedará bien como para comprarlo? —¡Ay, no, mi comay! Usted tiene ese futriaco como un baúl deLeer más

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Se habla venezolano: A ponerse las alpargatas, que lo que viene es joropo

En el ADN del venezolano habita un optimismo incorregible, pero también una asombrosa capacidad para oler las tormentas antes de que caiga la primera gota. No hace falta un reporte meteorológico ni un análisis financiero; al venezolano le basta con mirar el horizonte, ajustar el tono de voz y soltarLeer más

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Se habla margariteño: Revenido/revenida

—¡María! Viste como acaba de llegar tu hijo de la escuela. —No mamá estoy en lavandero, ¿cómo llego? —Ay mija, ese muchacho llegó todo «revenido» y la camisa como si se hubiera bañado en el pozo de Contreras. Toda llena de tierra . —Así tido «revenido», se quitó el uniformeLeer más

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Se habla margariteño: Boroboro

Mayor boroboro que hubo anoche cerca del Bar Foco Verde. En el callejón del Sr. Horacio el ruido fue tan intenso, que la bulla y las palabras subidas de tonos eran tan ruidosas como una gran quebrada. Verdaderamente impresionante. Aunque me paré e intenté ver por la ventana para identificarLeer más

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Se habla margariteño: Encuerarse

—Lola, ¿cómo estás? —Aquí mija entre guarapo y dulce. Sola en esta casa tan grande, que me cuesta mantenerla limpia porque a mí me duele todo. —¿Y dónde está María Julia? —¡Ay mija! Esa mujer se encueró con un gracitano de nombre Tomas y desde hace tiempo que no vieneLeer más

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