Simón Vásquez: El encantador de Guanaguanares

Crónicas

Simón Vásquez, nativo de Boca de Pozo, un pueblo hermoso de la península de Macanao, encaja muy bien en eso que denominan un lobo del mar, pues dedicó su vida a la pesca y de ella vivió y mantuvo a su familia, en la cual hay un orgullo mutuo. Cuando uno conoce a este personaje y sabe que tiene 90 años, que luce fuerte como el guayacán y mente lúcida y clara como el mismo sol que alumbra las tierras macanagüeras, la inquietud periodística no se deja esperar y pregunta: ¿Cuál es el secreto de tan larga vida? “La verdad mijo que no sé, pero lo que si te digo es que yo he comido bastante pescado”.

Precisamente en este extenso vivir de pescador, pues empezó a pescar a los 14 años hasta los ochenta, fue ahí que hace unos treinta años dio inicio a una afición que hoy colma su vida, en vista que ya no va a la mar a capturar peces, como lo es la de criar Guanaguanares. “Esa cría empezó con unos pichones que me trajo un sobrino de la isla La Tortuga y desde ahí empecé encariñarme con ellos, pues son unos pájaros muy alegres y a estas alturas de la vida, me parecen más alegres, porque yo me levanto de dos a tres de la madrugada y desde esa hora empiezo a jugar con ellos y a divertirme con sus cantos y correrías, y a buscarle cualquier cosa para que coman, porque eso sí comen de todo” nos dice este amante de estas aves marinas.

También nos afirma este viejo pescador que no hay ningún secreto para domesticarlo, pues sólo se le corta un ala, se asegura bien la cerca del corral para que no se escapen y se le empieza a dar de comer y después es como criar unos pollos. “Eso es lo que yo hago, cuando yo los agarraba, y ahora cuando los mismos muchachos del pueblo me los traen para acá, y por eso tengo como unos 35 pájaros, aunque antes había más, pues hasta se reproducían; pero ahora las ratas se comen los huevos o mis hijos se los comen fritos, porque eso es parecido a un huevo de gallina”, afirma sonriente Simón Vásquez.

A LA TUMBA CON MIS GUANAGUANARES

En verdad es un espectáculo ver tantas aves marinas como las referidas, en un patio y más aún, esa integración entre ellas y su dueño a la hora de comer. Ahí hay un amor recíproco. Por eso dice, por último, Simón Vásquez: “Yo no vendo ni regalo mis Guanaguanares, aquí ha venido mucha gente comprándomelos, y les digo que no, porque esos son como mis hijos; es más, cuando me muera, quiero llevarme en mi urna una foto con mis Guanaguanares”. 

NOTA: Este texto fue realizado en octubre del 2013 y ahora el amigo Emilio Serrano (quien fue la persona que no contactó al personaje), nos informa que el Señor Simón Vásquez, murió el 26 de febrero de este año. En honor a él publicamos este trabajo por esta conocida red social.
Los Guanaguanares actuallmente los cuidan sus familiares en la misma casa del Sr. Simón Vásquez en Boca de Pozo (Macanao).

Redacción y foto: Emigdio Malaver G.
emalaverg@gmail.com
@Malavermillo