Cada 28 de enero, el occidente venezolano se envuelve en un aura de fiesta y pertenencia. No es un día cualquiera; es el Día de la Zulianidad, una fecha donde el estruendo de la gaita, el aroma del chivo en coco y el imponente brillo del Relámpago del Catatumbo se unen para honrar una identidad que muchos definen como única en el mundo.
El Grito que Cambió la Historia
Aunque la celebración es una tradición moderna, su raíz se hunde en el 28 de enero de 1821. Ese día, Francisco Delgado, Gobernador de la Provincia de Maracaibo, declaró la separación absoluta del dominio español. Fue la primera decisión política autónoma del pueblo zuliano, un gesto de valentía que, según historiadores, consolidó la independencia de toda Venezuela tras diez años de guerra encarnizada.
Esta gesta fue rescatada oficialmente en 2002, cuando por Decreto N° 272, se institucionalizó la fecha para enaltecer el gentilicio en escuelas, plazas e instituciones.
Un Mosaico de Símbolos y Sabores
Hablar de zulianidad es invocar un conjunto de recuerdos colectivos y tradiciones que diferencian a su pueblo ante el mundo. Esta identidad se erige sobre símbolos inamovibles:
- Fe y Estructura: La devoción a la Chinita, Santa Lucía y San Benito convive con el orgullo por el Puente sobre el Lago.
- Naturaleza y Riqueza: Desde el icónico Cocotero (árbol regional) y la flor de Cayena, hasta el petróleo que marcó el destino económico del país.
- Gastronomía: Un banquete de sabores potentes donde el Patacón es el rey, flanqueado por mandocas, huevos chimbos, bollos pelones y el infaltable chivo en coco.
«La zulianidad no es solo regionalismo; es el conjunto de quehaceres, mitos y añoranzas que nacieron en esta tierra», reza el sentir popular.
Herencia Indígena y Mestizaje
El pueblo zuliano es heredero de una rica mezcla cultural. La genocultura producto del mestizaje entre africanos, europeos y las etnias Añú y Wayuu ha dejado una huella imborrable, especialmente en su artesanía.
Desde la Guajira, las técnicas ancestrales se mantienen vivas en los tapices de colores vibrantes, las hamacas y la emblemática manta guajira. La cerámica (tinajas y múcuras) y la cestería de regiones como El Tokuko y San Joaquín de Mene Grande completan un catálogo artístico que es fuente de sustento y orgullo.
La Música: El Alma del Pueblo
No hay Zulia sin su ritmo. Desde los tambores y flautas de Bobures y Batey hasta la Gaita, la música es el vehículo de las vivencias del estado. Los instrumentos tradicionales como el tolona-yay y la sawawa son testigos de un pasado que se niega a morir.
Hoy, la zulianidad se vive en cada rincón, recordándole a Venezuela que el Zulia no es solo un estado, sino un sentimiento que se lleva en la sangre, una identidad que, como el petróleo, brota de lo más profundo de su tierra.
Otilca Radio
Únete a nuestro canal en Telegram.
¿Eres talento venezolano y deseas que publiquemos tus notas y sonemos tu música? Envíanos el material a otilcaradio@gmail.com
Contribuye con la promoción y difusión de la
producción artística venezolana, realiza tu aporte



