Modesta Bor en el cielo habla de Beto Valderrama Patiño

Modesta Bor en el cielo habla de Beto Valderrama Patiño

En una de esas tertulias matizadas por el viento celeste, convergieron varias almas fundamentales de nuestra identidad oriental. Allí conversaban, con la cercanía de los viejos amigos, Modesta Bor, José Ramón Villarroel, Francisco «Chico Toño» Mata y el entrañable «Chelias» Villarroel, quien lucía inmenso entre gigantes.

—Mis amigos —dijo Modesta Bor rompiendo el diálogo—, recordar a Beto en su cumpleaños es la ocasión perfecta para mirar el camino de un hombre que ha dedicado su vida entera a cultivarse como una de las expresiones musicales más genuinas de lo nuestro.

—Ese es mi compadre, Modesta —asintió José Ramón—. Efectivamente, es un gran músico y un maestro ejemplar que mantiene intacta su humildad… aunque, bueno, ya no es tan rebelde como cuando era un carajito.

—No dejo de recordarlo —agregó Chico Toño con nostalgia—. Fue un pilar y un motor creador indispensable para el grupo.

—¡Caramba! ¿Cómo no extrañar al maestro Beto? —intervino Chelias Villarroel—. Por acá todos estamos siempre pendientes de él. Yo no dejo de pedir luz y fuerza para su vida. Antes de venirme a este plano, compartí con él varios momentos memorables.
II

—Sí, amigos —continuó Modesta, dejando traslucir cierta pesadumbre en la voz—. Tuve conocimiento de un acto rendido en Margarita y, francamente, lamenté mucho que en la primera entrega de la orden que lleva mi nombre, Beto no estuviera allí para recibirla. Todos los galardonados la merecían, por supuesto, pero el maestro Beto también; no verlo me causó una profunda incomodidad.

»Era la primera edición de ese reconocimiento y allí debían estar, en primera fila, los cultores que crecieron y se formaron musicalmente bajo sus orientaciones. Miré el acto desde aquí y me emocioné por todos, pero no pude evitar el sinsabor de no ver a Beto subir al estrado. Mientras observaba la ceremonia, vinieron a mí hermosos recuerdos y pude aquietar el alma al ver cómo Beto Valderrama Patiño le ha dado tanto sentido y dinamismo a mi propia obra.

Modesta guardó un breve silencio, miró al horizonte de nubes y concluyó con convicción:

—Si hubiese tenido tiempo de dejar en Margarita a un custodio de mi trabajo, no cabe duda de que Beto habría sido la persona idónea para resguardar ese legado. Buena parte de su labor como músico está centrada en la defensa, formación y promoción de nuestros valores identitarios.

Hoy, desde la eternidad y unidos por el amor a nuestra tierra, todos le enviamos nuestras bendiciones al gran creador: el maestro Beto Valderrama Patiño.

Por:

Otilca Radio

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2026-08-01