Armando Reverón el precursor del “Arte Povera”

Armando Julio Reverón Travieso, fue un artista venezolano, considerado uno de los más importantes del siglo XX en América Latina. Fue pionero del happening, del ensamblaje artístico, de la instalación, de la intervención y del móvil.

Armando Reverón, fue un pintor, dibujante y escultor venezolano nacido en 1.889, cuyo legado adquirió tanta jerarquía,  que el MOMA le consagró una exposición retrospectiva en el año 2007.

Influenciado por corrientes como el impresionismo, que atribuyó el valor plástico del color sobre el dibujo, y el postimpresionismo, que promovió la voluntad diferenciadora de estilos entre los artistas.

Conjuntamente el haber dado un giro al tratamiento de la luz incandescente, las obras de arte no pictórico que concibió Reverón, como sus muñecas, los objetos, las esculturas y hasta su propio Castillete autoconstruido, lo han hecho ser considerado como precursor del arte povera, el happening y la instalación.

Realmente su obra ha sido objeto de numerosos estudios tanto en Venezuela como en el exterior. La clasificación y periodización de sus fases pictóricas estuvo a cargo de su principal biógrafo, Alfredo Boulton, quien descubrió una temporalidad asociada al uso predominante de ciertos colores. A estos ciclos los llamó: período azul, período blanco y período sepia.

La época azul, en la que el artista muestra la influencia española y en donde casi todas sus obras de este período el color predominante es el azul, la época blanca, que se caracteriza por la búsqueda de la luz blanca en sus telas.

La época sepia, una de las épocas más interesantes en la vida del pintor; donde se aprecia la gran lucha espiritual que sostiene el artista, y por último la época expresionista, en que Reverón vuelve a los colores y produce una serie de autorretratos.

Juanita fue la única mujer de Reverón y con ella vivió toda su vida. Fue su musa y su modelo, motivo por el cual son muchas las obras en las que el pintor la retrata.

Armando Reverón nació en la ciudad de Caracas, fue víctima de diferentes enfermedades que le afectaron a lo largo de su vida, entre las que se cuenta la fiebre tifoidea que sufrió a los 12 años y la esquizofrenia de sus últimos años, enfermedad cuyos trastornos le hicieron ganar el mote de “el loco de Macuto”.

En La Guaira sufrió su última transformación: le da la espalda a la vida agitada de la urbe, e inicia un estilo de vida premoderno que algunos llamarán “primitivo”.

En estas condiciones, comienza a explorar la luz y los efectos directos sobre el paisaje, creó soportes nuevos para trabajar y desarrolló escalas cromáticas novedosas.

Pero tras la observación de la naturaleza, sus últimos años los pasaría refugiándose en un mundo mágico del que sus muñecas forman parte esencial y determinante.

Armando Reverón muere en el Sanatorio San Jorge en Catia, en Caracas, en el año 1.954.

Es una referencia latinoamericana. Por ende, no es de extrañar que en el año 2011 el director Diego Rísquez hiciera una película sobre su vida y sus amores con Juanita.

En el año 2014, el Estado venezolano declaró las obras de Reverón como Bien de Interés Cultural.