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Paseábamos tranquilos por la autopista, cuando una llamativa escultura de color amarillo nos alerta a estar atentos a lo que estaba por venir, y efectivamente, nos confrontamos con algunas situaciones alarmantes: una escultura nos amenaza con unos diente afiliadísimos, y un enorme cubo rojo en peligroso balance nos llena de angustia. ?Y si nos cae encima? Suspendida en un arriesgado vuelo aparece una gordita que intenta seducir a mi novio. Cuatro unicornios huyeron al galope, y, aunque un pelícano nos mira inofensivo, pero !Recuerden a Hitchcock: «The Birds«! Enormes arbustos blancos nos confunden y unas formas geométrica entrelazadas se bambolean bastante inocentes en la brisa, pero una enorme lápida negra nos puso los pelos de punta. 

Lo que causa una repentina confusión, una ilusión, es el arte público del Museo Vial en la avenida. Luisa Cáceres de Arismendi en la Isla de Margarita, que ha convertido desde su inauguración en el año 2007 el escenario natural como por obra de magia a uno multicultural, rodeado del paisaje tropical con frondosos árboles de nim, guayacán, palmas y cerros verdes. Con solo la bóveda celeste como límite participan reconocidos escultores venezolanos y extranjeros bajo la curaduría de Bélgica Rodriguez en la extraordinaria galería al aire libre : Gilberto Bejarano, Joel Casique (+2010), Alberto Cavalieri, Humberto Cazorla, Asdrubal Colmenares, Gaudi Esté, Carlos Guzmán, Valentín Malaver (+2011), Carlos Medina, Jorge Mena, Luis Millé, Rafael Rangel, Jorge Salas, Pedro Terán, Victor Valera (+2013), Abigaíl Varela y Nelson Varela, acompañados por obras del francés Pierre Petitjean, del italiano Vladimiro Politano y del cubano Rafael Consuegra (+2021). Todos ellos se sienten orgullosos de sus donaciones elaboradas en talleres de la isla, la mayoría se observan en la vía entre Pampatar y La Asunción

Otras obras de gran relevancia ya formaron parte del entorno urbano, como las del siempre vigente escultor margariteño Francisco Narváez; la gran obra cinética «La Perla del Caribe» de Jesús Soto, y la importante obra de Carlos Cruz-Diez «Arcos de Inducción Cromática» – tres artistas internacionales de larga y exitosa trayectoria. Estos volùmenes fueron la inspiración para realizar la estupenda exhibición colectiva de obras elaborados en hierro, concreto, marmolina, piedra y otros. Su mantenimiento en el ambiente salitroso es una pesadilla y varios han debido ser restaurados. 

El Museo Vial fue posible gracias al aporte económico de la gobernación del Estado Nueva Esparta. Bien sabemos que la cultura también es política, y el gobernador Morel Rodriguez sagazmente se sirvió de su poder subliminal para proyectar una imagen más contemporánea, enriqueciendo la tradicional propuesta de playas, casinos y el frenesí de compras y bodegones. 

Nos sentimos conectados con la corriente internacional a través de estos volúmenes en el entorno cotidiano del mundo real, allí están frente a nosotros, expuestas a la naturaleza y sin paredes de museo. La chispa divina del arte enciende ese poder transformador que influye en nuestra psique y nos mueve el espíritu, haciéndonos sentir livianos en esta isla donde nunca nos aburrimos, porque ella siempre ofrece algo nuevo e interesante.

Redacción: Cristina Rosenberg / panoramaclick

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