El padre José Joaquín Rivas en Juangriego

Con motivo de cumplirse un año más de su muerte ocurrida en La Asunción, lo recordamos por su valentía y decisión frente a la dictadura de Juan Vicente Gómez, razones por lo que es suspendido como párroco en la ciudad crepuscular.

El 23 de marzo de 1928, deja de existir en La Asunción, en donde había nacido en 1854, el Presbitero Bachiller JOSÉ JOAQUÍN RIVAS. Ordenado Sacerdote en 1888, sirve el curato de Nuestra Señora del Valle, y a el se le debe la construcción de su actual Templo, cuyos trabajos inicia el 3 de febrero de 1894.

Fue Cura Párroco de la Asunción, Pampatar, Los Robles, Porlamar. De la Parroquia San San Juan Evangelista de Juan Griego, fue nombrado sacerdote, el 23 de septiembre de 1911, y se le suspende por Decreto del Presidente del Estado Pedro Ducharne, el 24 de abril de 1912, al considerar que “…el Presbitero JOSÉ JOAQUIN RIVAS, continúa tomando parte activa de la política interna de esta entidad y avivando las pasiones de los partidos políticos locales en el Distrito Marcano…”.

Al padre Rivas también le toca actuar en una época cuando se suscitan grandes luchas políticas en la región.

En este fuego de pasiones acrisoló su valentía al servicio de la libertad y la democracia, por lo que para sostener sus ideas y principios, no escaseaba las palabras ni el ejemplo, y hasta estuvo dispuesto a pegarse a los puños con sus contrincantes, si era preciso. Señala la tradición oral que en una desventurada oportunidad a alguien que le faltó el respeto, lo castigó con el chaparro que le servía de fusta cuando cabalgaba. 

Era un hombre cordial pero recto. Sin medias tintas. Parecía un personaje arrancado de la heroica de la Independencia.

En la fotografía de Enrique Avril, tomada en 1897, se observa al Padre Rivas enfrente a su casa, mientras se desempeñaba como párroco en El Valle, también aparece su caballo blanco en el que se le solía ver cabalgando, con su negra sotana arremangada, los caminos de su parroquia.

Redacción: Alexis Marin Cheng y sus Pueblos de Margarita – Marzo 2019