La Crónica de Edward Ernández Caraballo: La vida musical porlamarense III

Chapalengo
Foto: El Sol de Margarita

Los referidos grupos musicales dados a conocer en las dos primeras crónicas, nos conllevan a indicarles que tanto aquellos, como los hoy señalados, actuaban en las siguientes salas de esparcimiento, a saber: “El Chez Lino”, de Lino Consoli, conocido más tarde, como el “Chez David”, de David Fernández, en playa Bella Vista, “Los Jardines Caracas” de Andrés Hernández Murguey, en la calle Velásquez cruce con Gómez, Porlamar, “Bar Restaurant Bajamar”, gerenciado por el popular negro Botón, a escasos metros del Faro de La Puntilla, “Hotel Bella Vista”, “Hotel Bahía”, ”La casa de URD” en la calle Gómez lugar donde hoy funciona el Banco Bicentenario, “Jardín Coromoto”, en Juangriego, “La Casa del Maestro”, en La Asunción, “Las Palmas” y “El Matasiete”, de Pargoenhielao’ en la vía a Cocheima, lugares estos donde solíamos “echar muchos carros” o sea, salir corriendo para no pagar la cuenta de lo consumido. Proseguimos por: “Balneario el Morro” de Cucho Márquez en playa Bella Vista, “Bar restaurant El Ancla”, de Melanio Ortega y el Club de Radiotelegrafistas, también en Bella Vista, “El Terminal” de Pampatar y el “Centro Social Español”, en calle La Marina, entrando a Punda. Debo indicar que a pesar de las elucubraciones propias del oficio, no sabemos, si esas agrupaciones musicales llegaron a actuar en el Bar “Maricutana” en el “Bar de Maríahueco” o en los lupanares de Ciudad Cartón: “El Trocadero”, “Rancho Alegre”, “El Guamache” o “La Embajada”, siendo éste último lugar, donde con gran mérito, el amigo Pedrito Cuica, estuvo ejerciendo labores como Embajador Plenipotenciario por largos años.

La vida musical porlamarense es grandiosa más aún cuando en nuestros días han nacido y siguen naciendo agrupaciones con mayor tecnología, eso sí, sin subestimar a los anteriormente nombrados músicos, cantantes, compositores y arreglistas, pues ellos son parte fundamental de la historia musical neoespartana. A la par de nuestras investigaciones, no podemos dejar de resaltar la labor del amigo Juan Miguel “Juancitogordo” Hernández, quien nunca se ha amilanado en su interés de poner a bailar a todo un conglomerado insular, por eso, organizó, a objeto paliar la crisis”, el grupo “JUANCITO Y SUS CAÑONEROS” y así, alegrar los momentos de esparcimiento de la gente de tercera edad quienes gozan un bolón con sus actuaciones, Esa organización es integrada por: Jesús “Deleche” Contreras, trompetista, Hermógenes Berbín, saxofonista alto, Efraín Berbín, saxofonista tenor, Oscar “Barriga” Reyes, redoblante, Juancito, al bombo y Anita, su esposa, al güiro y cantante a quien identificaban como: “Anita La Rumbera de Punda”. Cuando solicitan sus servicios profesionales, y Juancito por alguna circunstancia no cuenta con los músicos necesarios, acude al llamado sistema “Vente tú” y así, solventa la situación.

Ahora bien mis amigos, cuando en Porlamar se organizaban fiestas con orquestas fuera del ámbito porlamarino, se recurría a contratar a agrupaciones de otras localidades, tal es el caso del “COMBO DIMAGO”, que traían importado desde San Juan Bautista. El nombre de la susodicha agrupación musical, se debe a que sus integrantes eran provenientes de los municipios Díaz, Marcano y Gómez, de allí que tomaron las dos primeras sílabas de cada municipio, naciendo así el nombre: DIMAGO. Su director fundador fue el músico trombonista José Rafael Cova, mejor conocido en el ambiente farandulero de Margarita y todo el oriente del país, como: “Chapalengo”, un personaje ampliamente popular, declarado Patrimonio Cultural de Nueva Esparta. El grupo de Chapalengo, tenía la particularidad, que se adaptaba a cualquier evento para el cual fuese contratado, de tal manera que lo vimos en muchas oportunidades no solo amenizando fiesta populares y privadas, sino también sepelios, contándose que en cierta ocasión, unas personas lo fueron a contratar para acompañar un entierro al compás de música sacra. Chapalengo, cómo es lógico, inquirió a los contratantes para saber la dirección y hora del cortejo fúnebre. La respuesta que recibió fue la siguiente: “No señor Chapa, la persona aún no ha muerto” a lo que el afamado músico, intrigado, volvió a preguntar: ¿Cómo es eso que no ha muerto y ustedes ya me vienen a contratar? Y ésta fue la réplica recibida: “Bueno señor Chapa, lo que pasa es que nosotros queremos contratarlo con antelación, porque… no vaya a ser cosa, que se nos adelante otro muerto y perdamos el puesto en la cola”.

En lo que atañe a la música típica regional, puedo señalar al conjunto “CHIPICAL” integrado por un cuarteto de amigos como lo fueron: Aniceto Rojas, director, Julio Cortesía Lunar, el hombre de la voz de trueno como cantante, Clemente Rojas y Héctor Bello. Este grupo fue organizado en el año 1941 de allí que se puede considerar, como el de mayor data en su estilo, musicalmente hablando, en Porlamar. Débase su nombre a que sus integrantes eran fieles fanáticos de los equipos de béisbol porlamarenses “CHICAGO” y “TROPICAL”, de allí que se dieron a la tarea de escoger la primera sílaba del Chicago y las dos últimas del Tropical, resultando así el nombre de CHIPICAL. Con el correr de los años, entran a formar parte del susodicho, los músicos: Aniceto Rojas, hijo, Henry Rojas, Chiche Rojas y Froilán Rojas, todos integrantes de la familia de Aniceto Rojas, padre. La letra del tema de presentación del CHIPICAL, decía así: Van como compañeros/cantando siempre con alegría/porque no hay todavía/ quien los pueda igualar/Aniceto, Héctor Bello, Clemente Rojas y Julio Lunar/esos son los campeones/que hay aquí en Porlamar/. El coro señalaba: Voy a dar explicaciones/ del conjunto Chipical/que en cualquier rincón del mundo/no tiene miedo de cantar.

Los hermanos Rojas, siempre con sus inquietudes musicales que así los identifican en Porlamar, se deciden a organizar, lo que sería el primer trio de voces y guitarras margariteño denominado: “TRIO ROMANCE”. Sus integrantes: el fallecido Víctor Peñaloza, primera voz, Antonio Rojas, requinto, Chiche Rojas, segunda guitarra y segunda voz, Froilán Rojas, tercera guitarra y tercera voz. Este trío, por su calidad interpretativa ha sido objeto de grandes aplausos a la par de ser declarados el pasado 26 de marzo de 2018, “Patrimonio Cultural del Municipio Mariño”.

El 12 de enero del año 1964, entran en escena los muchachones del conjunto típico porlamarense “LOS INDIANOS DE MARGARITA”, integrado por: Arquímedez, Rodríguez, Felipe “Sipero” Salgado, Teodardo Hernández, Eurípides Suárez y Daysi Boadas, luego entrarían a formar parte: Valentín Hernández, Nedín Moya, Gilberto Martínez, Francisco López, Yuri Rodríguez, Miriam López, Alfredo Narváez, Juancito “Gatoazul” González, Manuel “Tigre de la Selva” Rivas y como director, arreglista, compositor y cantante hasta que la mar se seque, el polifacético, Eleuterio “Tellito” Rodríguez el mismísimo que se atrevió a darle otro cariz al merengue margariteño “El Tinajón de mi Abuela”, cantándolo a ritmo de tango, siendo este el motivo primordial, por lo cual pensamos, que de haberlo escuchado Carlos Gardel, le hubiese formado su flato en Re Mayor. (Seguiremos en otras entregas con la parte IV). Salud y Buena suerte…

Edward Ernández Caraballo (sagitario200902@hotmail.com)