Las interrogantes de la infancia pueden resultar confrontantes en momentos de crisis. Preguntas como «¿Qué pasó en Venezuela?», «¿Qué es un terremoto?» o «¿Aquí también va a temblar?» representan la búsqueda de seguridad de los más pequeños. Especialistas en psicología clínica infantil advierten que, aunque las respuestas de los padres suelen estar motivadas por el afecto, algunas explicaciones pueden incrementar los niveles de ansiedad en los menores si no se abordan con las herramientas adecuadas.
Frente a realidades complejas, la moderación de la información se convierte en una necesidad primordial. Los profesionales de la salud mental sugieren pautas claras para orientar a las familias en el manejo discursivo y emocional con sus hijos.
Principales errores en la comunicación con la infancia
La práctica clínica permite identificar ciertas conductas comunes en el entorno familiar que, de manera involuntaria, alteran la estabilidad emocional de los niños:
1. Exposición a estímulos visuales explícitos
El uso de ilustraciones, cuentos digitales o representaciones gráficas que muestran destrucción, suelos agrietados o colapsos estructurales resulta contraproducente. La mente infantil opera desde un pensamiento literal y concreto; por lo tanto, no procesa la imagen como una metáfora o una posibilidad remota, sino como una amenaza inminente en su propia realidad.
Caso de estudio: Una madre de origen venezolano residente en el exterior reportó que su hija de cuatro años experimentaba llanto persistente e insomnio. El temor se originó tras la lectura de un cuento descargado de internet que utilizaba imágenes generadas por inteligencia artificial para explicar los movimientos telúricos, provocando en la menor la creencia de que el suelo se dividiría bajo sus pies.
2. Consumo descuidado de información en el entorno familiar
La reproducción de videos, noticias o audios alarmistas en presencia de los niños —incluso cuando parecen concentrados en sus juegos— impacta directamente en su bienestar. Asimismo, el uso de expresiones hiperbólicas en conversaciones entre adultos, tales como «todo quedó destruido» o «el país se vino abajo», es interpretado por los infantes como un peligro continuo del cual no pueden escapar.
3. La invalidación de la realidad mediante la evasión
Responder con la frase «aquí no pasa nada» ante la inquietud de un menor genera una incongruencia ambiental. Los niños poseen una alta capacidad para percibir el lenguaje no verbal y las tensiones del entorno. Cuando la declaración del adulto contradice la percepción del niño, la amígdala cerebral se activa en un estado de hipervigilancia, incrementando la confusión y el temor.
Lineamientos para una comunicación segura y efectiva
Filtrar la información no equivale a mentir; consiste en adaptar el mensaje para proteger un sistema nervioso que se encuentra en pleno desarrollo.
Para facilitar este proceso, especialistas en el área han desarrollado herramientas como historias sociales gratuitas. Estos recursos pedagógicos utilizan un lenguaje de seguridad e ilustraciones amables que explican el fenómeno de los sismos sin generar terror, priorizando la calma y ofreciendo a los padres una guía estructurada para responder con claridad y contención.
Con información de: Manuela Medina
Otilca Radio
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