En la historia de la modernidad venezolana, pocos nombres resuenan con la versatilidad y el arrojo de Manuel Trujillo Durán. Nacido el 8 de enero de 1833 en Maracaibo, este hombre no fue solo un espectador de su tiempo, sino el arquitecto visual de una era. Periodista, fotógrafo y cineasta, Trujillo Durán es hoy recordado como el pionero indiscutible de la cinematografía nacional.
El lente que detuvo el tiempo
A mediados del siglo XIX, la fotografía era un misterio técnico reservado para unos pocos. Manuel, junto a su hermano Guillermo, fundó un taller fotográfico en la capital zuliana que se convirtió en el epicentro de la vanguardia estética. No se limitó a retratar a la élite; su curiosidad lo llevó a experimentar con la luz y los químicos, perfeccionando una técnica que le otorgaría el prestigio necesario para fundar la revista «El Rayo de Luz» en 1877.
Como periodista, entendió antes que muchos que la imagen y la palabra eran aliadas inseparables. Su labor informativa sentó las bases de un periodismo gráfico que apenas daba sus primeros pasos en Venezuela.
El 28 de enero de 1897: El nacimiento del cine nacional
Aunque el cinematógrafo de los hermanos Lumière apenas comenzaba a asombrar al mundo, Trujillo Durán ya estaba en la jugada. El Teatro Baralt de Maracaibo fue el escenario donde, por primera vez, se proyectaron imágenes en movimiento hechas en suelo venezolano.
Las obras presentadas fueron:
- Muchachas bañándose en el lago de Maracaibo
- Un especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa
Estas «vistas» —como se les llamaba entonces— no solo marcaron el inicio del cine en el país, sino que definieron una identidad: el cine venezolano nacía con una vocación documental, capturando la cotidianidad y el pulso de su gente.
La figura de Trujillo Durán trasciende el cine. Fue un empresario cultural que trajo el primer fonógrafo a Maracaibo, permitiendo que la música grabada llegara a los oídos de sus coterráneos. Su vida fue una constante búsqueda de innovación tecnológica puesta al servicio del arte y la comunicación.
Hoy, el Festival Nacional de Cortometrajes Manuel Trujillo Durán, celebrado en su natal Zulia, mantiene viva la llama de aquel hombre que se atrevió a soñar en imágenes. A casi dos siglos de su nacimiento, su legado nos recuerda que la identidad de un país se construye también a través de la mirada de quienes se detienen a observar su belleza y sus realidades.
Manuel Trujillo Durán no solo filmó las primeras escenas de Venezuela; le enseñó al país a verse a sí mismo a través de una pantalla.
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