“Pedro Centeno Vallenilla”, el pintor venezolano de los caciques

Pedro Centeno Vallenilla, fue sobrino del poeta Baltasar Vallenilla Lanz 
y del historiador Laureano Vallenilla Lanz, además el tercero de seis 
hermanos, se inició en el dibujo durante su infancia copiando las obras 
de artistas publicadas en El Cojo Ilustrado.

Pedro Centeno Vallenilla, fue un pintor, dibujante y abogado, desde 
pequeño sintió inclinación por las artes plásticas; a los nueve años sin 
descuidar los estudios elementales se dedica en Caracas a la pintura en 
el famoso Colegio Francés bajo la tutela del presbítero Pavalleaux.

A los once años es alumno de pintura de la Academia de Bellas Artes 
Nacional, uno de sus grandes maestros fue el valenciano Antonio Herrera Toro.

Sus primeras obras las presenta a los dieciséis años. El novel pintor 
recibió excelentes conceptos que le sirvieron de estímulo en su 
ascendente carrera.

Con su maravilloso pincel y estilo dibuja a nuestros primeros pobladores 
venezolanos,  con rostro parecido al griego, fornido y de considerable 
estatura.

Regresa a Venezuela, dedicándose a los  retratos y paisajes.

En los murales resalta de manera singular a las razas existentes en 
Venezuela: blancos, negros, indios y mestizos, logrados con su especial 
estilo, basado en resaltar luces, color y sombras, es de los coloristas 
más destacados del país.

Mantuvo una estrecha relación con compañeros del arte, organizados en la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos Independientes.

En 1.947, fundó una escuela de arte gratuita.

Con el cuadro de la Virgen de Coromoto en el Altar de la Hispanidad en 
la basílica de la Macarena en Sevilla, junto a otras advocaciones, 
rodeada de angelitos, inspiró al “Poeta del Pueblo”, Andrés Eloy Blanco 
a escribir su conocida poesía “Píntame Angelitos Negros”.

En la década de 1.950 realizó pinturas murales de grandes proporciones 
para el Círculo Militar y el Capitolio Nacional.

Durante las últimas décadas de su vida mantuvo una permanente actividad artística como creador y como docente.

Pedro Centeno Vallenilla, falleció en Caracas el 3 de agosto de 1.988 a 
los ochenta y nueve años de edad, dejando para la presente y futuras 
generaciones, la estela de un valioso e histórico legado artístico.