Se habla venezolano: Chacumbele

Hay frases que se instalan en el habla cotidiana de un país con tanta fuerza que terminamos por olvidar de dónde vinieron. En Venezuela, cuando alguien toma una decisión desastrosa que arruina sus propios planes, la sentencia es inmediata, casi cantada: «¡Ay, Chacumbele, él mismito se mató.

Aunque el modismo es parte indiscutible de la identidad venezolana, la historia detrás del personaje no nació en la tierra de Bolívar, sino en las costas de Cuba. Y lejos de ser una simple fantasía humorística, esconde la crónica de una vida real marcada por el espectáculo, la tragedia y el desamor.

De las cenizas del ciclón al trapecio

El hombre detrás de la expresión existió de verdad. Se llamaba José Ramón Chacón Vélez, nacido el 9 de noviembre de 1912 en el pueblo pesquero de Santa Cruz del Sur, en la provincia de Camagüey, Cuba.

Desde su infancia, Chacón Vélez estuvo fascinado por el magnetismo de las carpas y las acrobacias. Su gran meta era el aire: quería ser trapecista. Con esfuerzo, logró incorporarse a las filas del célebre circo Santos y Artigas, una de las compañías de espectáculos más importantes de la época caribeña.

Sin embargo, el destino no tardó en mostrar su faceta más oscura:

  • La catástrofe de 1932: Un devastador huracán barrió por completo su pueblo natal, dejando un saldo de destrucción que marcó profundamente la juventud del acróbata.
  • El refugio en el arte: Tras sobrevivir al ciclón, se aferró con más fuerza a las alturas del trapecio, ganando notoriedad por su destreza.
  • El abismo del desamor: Paralelamente a sus éxitos bajo la carpa, su vida personal estuvo plagada de tormentos sentimentales. La versión más arraigada de su historia narra que, consumido por los celos y una profunda decepción amorosa, decidió poner fin a sus días disparándose con un arma de fuego.

El viaje de un mito al léxico venezolano

¿Cómo cruzó el Caribe la tragedia de un trapecista cubano para transformarse en un refrán popular en Venezuela? La respuesta está en la estrecha relación cultural entre ambas naciones durante el siglo XX.

A través de la música —especialmente los sones y guarachas que sonaban en las radios de la época—, la radiodifusión y el humor de los teatros ambulantes, el nombre de “Chacumbele” se transformó en una tonada pegajosa. El ingenio del venezolano hizo el resto, adoptando al personaje y adaptándolo a su propio contexto cotidiano.

«Hacerse la gran Chacumbele» o «terminar como Chacumbele» pasaron a ser sinónimos exactos de cavar su propia tumba.

Fuente: On Cuban News

Otilca Radio

Compartir

🎵 Descarga Gratuita: Musicoterapia para el Trauma por Sismos

El equipo de especialistas del Grupo Otilca ha liberado sesiones de estimulación sonora científica diseñadas para mitigar la ansiedad, el estrés postraumático y regular el ritmo cardíaco de forma efectiva.

🚨 Recursos de Emergencia ante Sismos

Conozca los números de asistencia unificados, protocolos de actuación civil y mapas de evacuación oficiales en Venezuela. La prevención informada es nuestra mejor herramienta.

2026-07-15