Adriano González León, lenguaje que sobrevive al olvido

El 14 de 1931, nace en Trujillo el escritor Adriano Gozález León, cuya obra no se desvanece ni con el tiempo.

Adriano González León le ganó la partida a la muerte y al olvido a través del lenguaje.

El autor de “País portátil” fue mucho más que esa novela, que devolvió al país al panorama de letras internacionales. El trujillano fue un bardo que se hizo novelista. Basó su creación en el ejercicio del lenguaje.

La estructura narrativa por encima de la simple anécdota. Su trabajo con la palabra está en sus cuentos, en sus novelas, en su poesía, en sus textos de géneros inclasificables que cada cierta ocasión recopiló.

El sentimiento poético iba siempre por delante en su obra. Iba unido a su personalidad. “Creo que todo escritor, si no parte de la poesía, jamás podrá lograr nada importante. La poesía es la madre de los géneros, es la sustancia fundamental en la creación, hasta el punto de que hoy en día no establezco diferencia entre géneros”, dijo el escritor en una de las tantas entrevistas que concedió.

Tan importante era para Adriano González León el idioma que -recordó Óscar Marcano en una semblanza que publicó en Prodavinci en 2008- tenía un patrón para medir el valor de los textos que leía: “Hay un trabajo allí, pero al lenguaje le falta altivez”, decía el también autor de Viejo (1995), una novela en la que cuenta mucho más el ritmo y el idioma que el propio argumento.

Hasta Gabriel García Márquez se refirió, en su momento, a ese libro del venezolano como la novela que a él (al Nobel) le hubiese gustado escribir. Un relato, publicado casi 30 años después de su primera obra extensa, sobre el paso del tiempo, sobre la memoria, que -decía el propio autor- se agota, se pierde en el silencio.

Vocación por la literatura

Adriano González León, en una de su columna en El Nacional, contaba, que su vocación por la literatura y por el oficio de escribir despertó, “Muy temprano…creo que desde la primaria.

En el Colegio Salesiano había un grupo de lectura propiciado por el padre Rota y nos reuníamos los sábados para leer a Julio Verne y otros escritores de esa tónica. Después, ya liceísta, fui a la Biblioteca Municipal y era el único muchacho a quien permitían leer libros para adultos. Allí sorprendí a Balzac…Dostoievski…”.

Esa misma vocación lo había llevado en 1956 a ganar el segundo premio en el concurso de cuentos que anualmente celebraba el diario El Nacional, con el cuento El Lago.

Al año siguiente aparece su primer libro de cuentos: Las Hogueras más Altas, recibida por la crítica con significativos elogios. La acogida es tan ampliamente favorable, que merece los honores de una segunda edición preparada en Buenos Aires, Argentina, con prólogo del famoso escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, años después Premio Nobel de Literatura.

Este acontecimiento, que puede considerarse, como lo fue en efecto, un gran impulso, proyecta el nombre de Adriano González León por toda América. En Caracas se le otorga entonces, por este trabajo, que es leído con entusiasmo, el Premio Municipal de Prosa en 1958. De este momento en adelante la producción del escritor trujillano no se interrumpe.

El 12 de enero de 2008, Adriano González León, se quedó dormido para siempre mientras cumplía su ritual diario en un restaurante de Caracas. Una perdida que aun retumba con el dolor más profundo.

Redacción: BETTY ARAUJO / https://diariodelosandes.com