Ana María de Campos, mártir y heroína venezolana

Ana María de Campos y Cubillán de Fuentes  fue una heroína en la Guerra de Independencia de Venezuela perteneciente al bando libertador. Le fue dado el honor de «heroína», y se la conoce como «guerrera» y «mártir»

La heroína venezolana Ana María Campos nacida el 2 de abril de 1.796,  en los Puertos de Altagracia, estado Zulia, Venezuela, consagró su vida desde pequeña a la lucha por la independencia.

Empezó su lucha en 1.822, cuando Maracaibo fue ocupada por los realistas, bajo el mando de Francisco Tomas Morales, por lo que comenzó a usar su casa como centro de encuentro de luchadores.

La liberación del pueblo venezolano y las estrategias de los luchadores eran discutidas durante las reuniones en la casa familiar de los Campos – Cubillán.

La mártir venezolana Ana María Campos entregó su vida a defender la causa independentista.

Ana María Campos, fue siempre  entusiasta y apasionada en sus manifestaciones contra el opresor Morales, tanto que en una de sus reuniones clandestinas llegó a decir: “si Morales no capitula, monda”, queriendo expresar con sus palabras que si no se hacía efectiva la capitulación el jefe realista debía perecer.

Esta afirmación se convirtió en el lema de toda la población, y como pólvora encendida recorrió toda la región zuliana, no faltando quién la llevara hasta los oídos de Morales.

Francisco Morales condenó a Ana María a una tortura que padeció hasta su muerte, que consistía en pasear semi desnuda montada en un asno por las calles de Maracaibo mientras recibía azotes por parte de Valentín Aguirre y en una muestra de firmeza y de su convicción, respondía a cada azote “Si no capitula monda”…”Si no capitula monda” con el dedo hacia el cielo.

Nunca pudo recuperarse del maltrato físico que recibió, pero logró estar con vida y presenciar,  como sus sueños de libertad se hacían realidad con la victoria de los patriotas en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1.823, donde se selló la independencia de la provincia de Maracaibo, obligando a Morales a acogerse a los exigentes artículos de la Capitulación ofrecidos por los independentistas.

A los pocos años murió Ana María, algunos historiadores afirman que fue bañándose en las aguas el Lago de Maracaibo al sufrir un ataque de epilepsia, producto del trauma físico que le dejó la tortura,  a la cual,  fue sometida, otros aseguran que una vez liberada caminó un largo trayecto y devastada por el cansancio y el quebranto físico, cayó a las puertas de un convento donde fue atendida por un médico, pero al poco tiempo falleció.

A los 223 años de su nacimiento es inmortalizada, por el pueblo venezolano como una mujer mártir por su entrega y participación en la lucha independentista.