El legado de Johnny Escobar sigue latente

Crónicas

El músico margariteño sigue presente en el corazón de los insulares

Johnny Escobar nació el 26 de julio de 1972 en la comunidad de Pedregales, municipio Marcano, hijo de Lourdes Figueroa y Juan Escobar. Desde su infancia sintió curiosidad y orgullo por las tradiciones insulares. Cuentan los vecinos de Pedregales que Johnny era uno de los “mamarrachos” que conservaba la divertida costumbre de celebrar el carnaval en el sector con alegría, disfraces coloridos y originales, siempre acompañado con la música típica margariteña.

El virtuoso de la mandolina y el cuatro contaba con 39 años de vida y 22 años de carrera artística al momento de su prematura partida. Una pérdida irreparable para la comunidad musical neoespartana.

El legado de Johnny Escobar sigue latente en cada uno de los que lo conocieron y de quienes han sido tocados por su música.

El genio de Johnny Escobar estaba incluso más allá de la interpretación: en vida se dedicó a ser promotor cultural y estuvo adscrito a la Delegación de Cultura y Extensión del núcleo Nueva Esparta de la Universidad de Oriente.

Su vocación musical y su don para la enseñanza le llevaron a ser un gran valor de la escuela del maestro Alberto “Beto” Valderrama Patiño en Los Robles.

Escobar fue integrante del reconocido ensamble insular Opus 4. Fue modelo a seguir y mentor de muchos jóvenes talentos, no solo en el área musical, sino también en lo que se refiere al amor por la cultura tradicional margariteña.

A este mencionado tema dedicó infinitas horas de estudio y dedicación. Por esta razón, hoy se ha merecido el amor y reconocimiento de la comunidad neoespartana, a un año de su triste partida.

Redacción: Mariela Contramaestre / El Sol de Margarita