Hace 126 años se estrenó la obra El Cascanueces

El estreno de  El cascanueces no fue considerado un éxito en su momento. La reacción respecto a los propios bailarines fue ambivalente.

Reconocida como El Cascanueces, es una coreografía del Ballet Clásico que ha tenido muy disímiles versiones, inspiradas en la original de Ivánov.

El cascanueces se estrenó el 18 de diciembre de 1.892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, Rusia.

Plasmó parte de un doble estreno junto con Iolanta, la última ópera de Chaikovski.

El libreto fue hecho por Marius Petipa, pero lo que ha sido objeto de debate es quien puntualmente coreografió la primera producción.

Petipa comenzó a trabajar en la coreografía en agosto de 1.892, pero la enfermedad lo alejó de su finalización y se encargó de la tarea Lev Ivanov, su asistente durante siete años.

A menudo se le atribuye la coreografía a Ivanov, aunque algunas crónicas de la época se la adjudican a Petipa.

La interpretación fue tutelada por Riccardo Drigo, con Antonietta Dell’Era como el Hada de azúcar, Pável Gerdt como el príncipe Coqueluche, Stanislava Belínskaya como Clara, Serguéi Legat como el Príncipe Cascanueces y Timoféi Stukolkin como Drosselmeyer. Los roles de los niños, a diferencia de muchas producciones posteriores, fueron representados por niños reales en lugar de adultos (con Belínskaya como Clara, y Vasili Stukolkin como Fritz), los estudiantes de la Escuela Imperial de Ballet de San Petersburgo.

El estreno de  El cascanueces no fue considerado un éxito en su momento. La reacción respecto a los propios bailarines fue ambivalente.

Mientras que algunos críticos elogiaron a Dell’Era en su trabajo en pointe como el Hada de azúcar (al parecer ella recibió cinco llamadas de telón), un crítico la calificó como «corpulenta» y «regordeta».​ Olga Preobrazhénskaya como la muñeca de Columbine, fue descrita como “totalmente insípida” por un crítico y como “encantadora” por otro. Un miembro del público describió la coreografía de la escena de la batalla como confusa: «Uno no puede entender nada.

Empujando desordenadamente de esquina a esquina y corriendo hacia atrás y hacia adelante, bastante amateur.​

El libreto fue criticado por ser “desequilibrado”​ y por no ser fiel al cuento de Hoffmann.

Una niña llamada Clara Stahlbaum y su hermano Federico reciben como regalo un fabuloso castillo, en el que se escuchan campanas y, al abrirse puertas y ventanas, se ven damas y caballeros, con sombreros y trajes de gala, paseando por los salones, y niños que bailan al son de la música. También recibieron un cascanueces con figura de hombrecillo, que Federico dañó obligándolo a romper las nueces más grandes y duras, y al que Clara quiere cuidar; por lo que permanece hasta tarde en el salón de juegos donde descubre que el castillo y todos sus personajes tienen vida, y una terrible guerra se desarrolla entre el malvado rey de los ratones y el príncipe Cascanueces, a quien Clara brinda su ayuda. Después de toda una serie de fantásticas aventuras, Cascanueces vence al repugnante rey Ratón y se convierte en un apuesto joven, enamorado de Clara.

Muchas de las críticas se centraron en que aparecen los niños de manera prominente en el ballet,​ y muchos lamentaron el hecho de que la bailarina no bailaba hasta el Gran pas de deux cerca del final del segundo acto (lo que no ocurría hasta casi la medianoche durante el programa).

Algunos encontraron la transición entre el mundo terrenal de la primera escena y el mundo de fantasía del segundo acto demasiado abrupto.​

La partitura de Chaikovski recibió una mejor acogida. Algunos críticos lo describieron como “asombrosamente rico en inspiración detallada” y «de principio a fin, bella y melodiosa, original y característica».

Pero incluso esto no fue unánime, ya que algunos críticos encontraron la escena de la fiesta “pesada” y el Gran pas de deux “insípido”.​