HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES CHEGUACO Y EL LATIN RETEMIGORUM

Crónicas Huellas y presencias insulares

Hablar de José Joaquín Salazar Franco “CHEGUACO”, es hablar de la Margarita pura, de la esencia misma de la su Identidad, de esa margariteñidad límpida y transparente y que he definido como: “como una práctica sustentada en la lealtad, la probidad y el apego a unos valores que viabilizan y proporcionan un comportamiento en torno una pasión, inculcada de generación en generación, es decir hombres y mujeres que han hecho suyo el sentido de pertenencia donde habitan nuestras costumbres, valores y creencias”…eso es Cheguaco, un Tacariguero universal nacido el 27 de julio de 1926 y fallecido el 30 de Septiembre de 2000 en La Asunción, Isla de Margarita.

Curioso escarbador, al andar, hablar con la gente, con esa gente de pueblo que mantenía las costumbres ancestrales, pasadas de la voz del abuelo al nieto, y de este a su próxima generación, le permitió a Cheguaco la oportunidad de plasmarlo en más de 30 libros, que son consulta obligada de los que se acercan a las raíces de nuestros pueblos, en un hermoso, necesario e invalorable compendio entre prosa, cuento, poesía, historia y relatos.

En las presentaciones o bautizos de los libros de los Cronistas e Historiadores del estado Nueva Esparta, se hizo común la “Oración de Cheguaco”, un ritual en “Latín Retemigorum” según su autor, que era obligatorio para ensalmar y alejar de maleficios la nueva obra y que él había adquirido: “cuando los frailes que llegaron con Maza de Lizana a Tacarigua, le dejaron unos pergaminos protegidos con la piedra del rayo y el canto del Chaure a Belichagua, la trastatarabuela de la tatarabuela de su bisabuela Teodora Nuñez la portachuelera, y en un sueño con los cuatro puntos de la encomendación, le dijo que los pergaminos estaban en una cueva de Chupacachimbo, y él con los poderes de Ño Venancio, protegido con la oración de Santa Ciriaca, pudo recuperarlos, así nació el Latín Retemigorum”

Oración en Latín Retemigorum

“Cum possum de sus nostrum avitum: solio ilustro, lunae interponitum, vento ferodero, aquae
Refrigerum, quericum querencietus, cum ferolatum barulinum venionis trasmari Pater Fuilus Santi Spiritus tripartitus personae in unum divinitus. (Nombre de la obra)
Baptizamus exoitium haeris percurri libere inter iteneris terranus orbi ofenssio dificúltate, pavoris phantasmales, chiniguarum lacrimalis, canunus entis, duendarum, chinamorum, chinamitis, chimichimitus, mortuus et vivus possum protectoris onnus unos utraque modus habitum ventum universus mortales retemigorum. Amen”

Oración en español

“Con los poderes sobrenaturales de los Dioses de nuestros ancestros el Sol iluminante, la luna entremetida, el viento llevaitrae, el agua refrescante y la querica querendona, y con los que nos trajeron en sus bártulos los que vinieron de allende los mares: Padre, Hijo y Espíritu Santo tres personas y uno en divinidad: (Nombre de la obra)
Te bautizamos para que salido de la herejía recorras libremente los caminos del mundo sin tropiezos ni dificultades y sin temor a fantasmas ni aparecidos, ni a colmillonas, ni a duendes, ni a chinamos, ni a chimichimitos, ni a chinamitos, ni a muertos, ni a vivos y puedas proteger a tus progenitores y a todos los que de una u otra manera tuvieron que ver con tu venida al mundo de los mortales. AMÉN”.

El rito consiste en que una persona pronuncia parte de la oración en “latin retemigorum” y otro va traduciendo, si mal no recuerdo la última vez que hicimos este culto fue con la presentación del libro “Vallerías Primeras” de Régulo Hernández en la Casa de la Cultura Valle de la Margarita en diciembre del 2003.

Mi amigo Cheguaco: ¡Requiescet in pace!

(Verni Salazar 06 VI 2020 HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES).

Síguenos: Instagram y Twitter