HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES: EL TESORO DEL CORSARIO DAUTANT

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Hace poco unos jovencitos armando lazos para cazar palomas, al tratar de abrir un pequeño hueco a punta de machete, encontraron unas monedas que ostentaban las fechas siguientes: 1760, 1719, 1779, 1790, 1805, 1811, 1814, 1816 y 1819. Con este hallazgo en el Cerro del Vigía en Pampatar, muy cerca del sitio donde existió la Casa del Rey, se ha actualizado la leyenda del Tesoro del Corsario Dautant.

Ciertamente, escribe nuestro fraterno conterráneo Rosauro Rosa Acosta, que “una vieja leyenda cuenta que, en una de las muchas colinas que rodean al histórico puerto de Pampatar, un pirata enterró un grandioso tesoro. Luego añade “pero en el pueblo existe la creencia de que el tesoro de la leyenda pertenece a Dautant, un corsario que vivió aquí muchos años, que era muy rico, que donó —dicen— a la iglesia un cáliz de oro.
Pero Dautant, agrega, no es sólo héroe de leyenda sino que tiene parte en la Historia de Margarita. En la historia de Yanes encontramos sobre él la siguiente mención:
“Por el mes de septiembre de 1819 el Bergantín el “Gran Guaicurú”, su capitán Mr. Dautant, metió en Pampatar una presa muy rica e interesada, que fue de gran alivio a los margariteños por los géneros que en precios muy equitativos se vendieron a los habitantes: ese buque con su cargamento fue tomado por el Almirante”.

Francisco Alejandro Vargas, en su interesante libro Nuestros Próceres Navales, nos da noticia también del personaje: . . .”Por aquella época aparecieron cruzando nuestros mares dos corsarios al mando del capitán PEDRO DAUTANT, entre ellos el GRAN GUAICURU; y como el Almirantazgo dudara de la legitimidad de las patentes y propiedad de dichos buques, acordó embargárselos y destinarlos con gran parte de sus cargamentos al apresto de la expedición que en Margarita se preparaba para ir a liberar las provincias de Cartagena, Santa Marta y Río Hacha”.

Y en la “Historia Contemporánea de Venezuela, de Francisco González Guinand, leemos: “Decreto del 21 de abril de 1838. Aprobando el contrato sobre pago celebrado por el Poder Ejecutivo con los herederos de Pedro Dautant. El señor Dautant era uno de los antiguos acreedores de Colombia; su acreencia provenía de dos buques que le fueron embargados por el Almirantazgo de Venezuela que residía en aquella época en la Isla de Margarita, por haber dudado de la legitimidad de la patente y propiedad del corsario nombrado Gran Guaicurú, de que Dautant era Capitán y Armador; estos buques y sus cargamentos sirvieron en gran parte para el apresto de la expedición que se preparaba entonces en aquella isla para libertar las provincias de Cartagena, Santa Marta y Río Hacha, posteriormente produjo el representante de Dautant las pruebas suficientes para desvanecer las dudas que ocasionaron el embargo; por todo lo cual Venezuela tenía que responderle en el cómputo de las 28 unidades y media que le correspondieron en la Deuda de Colombia y el Congreso por el citado

Decreto aprobó el pago de 28.500 pesos en vales de la deuda consolidada”.
Las actas de matrimonio y defunción de Pedro Dautant que conservamos originales en nuestro archivo particular, helas aquí: “En la Parroquia de Pampatar a diez y seis de julio de 1837; habiendo precedido de la exploración de voluntades, el examen de la Doctrina Cristiana, una plena información de soltería por ante el señor Vicario”, (ilegible) la confesión sacramental, y no las tres canónicas amonestaciones, por hallarse uno de los contrayentes en peligro de muerte; yo el cura interino presencié el matrimonio que contrajeron in facie eclesie Pedro Dautant natural del Reino de Francia hijo legítimo Luis Dautant y de Olive Várela Landa, y Emilia Desiree natural de la Isla de Santo Domingo, hija legítima de Joaquín Desiree y de Rosa Isabelva, siendo Testigos el Señor Manuel Maneiro y la señora María Figueras y para que conste lo firmo. Fray Francisco Tomás Espinoza”. “En esta Parroquia de Pampatar a doce de agosto de mil ochocientos treinta y siete; yo el cura interino abajo firmado, di sepultura (ilegible) a Pedro Dautant, casado con Emilia Desiree; recibió los santos sacrificios de penitencia, viático y extrema unción, y hubo la fábrica por los derechos treinta y siete reales y para que conste lo firmo. Fray Francisco Tomás Espinoza”.

(Tomado textualmente de Jesús Manuel Subero en CRÓNICAS MARGARITEÑAS, 1981).

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