HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES: FRANCISCO MATA, PATRIMONIO CULTURAL VENEZOLANO

Entre los elementos fundamentales de la margariteñidad, está la identidad musical, arraigada en el sentimiento de la gente insular ya que forma parte de su querencia y cotidianidad, expresada en voces, versos y acordes que se difunden a través más de veinte géneros cada uno de los cuales con variantes y de acuerdo con la localidad donde se ejecuta o canta; se puede decir que la música neoespartana es un sumario de historias, de fe, de paisajes, de luchas, de sueños, de mar y sobretodo amor por su gentilicio que los caracteriza como pueblo y les da rasgos específicos reconocidos dentro del acervo cultural nacional.

La tradición oral fue el vehículo que permitió mantener, popularizar y difundir la expresión musical insular desde las cimientos aborígenes ancestrales, que al fusionarse con las primeras expresiones e instrumentos musicales traídos a Cubagua por los españoles, entre estos la vihuela a principios del siglo XVI, dieron origen a un extenso acervo musical, que sobrevive por encima de las vicisitudes de los tiempos.

A comienzos de la década de los sesenta del siglo pasado Francisco Mata un margariteño nacido el 24 de julio de 1932 en la población de Las Piedras, de Juan Griego, municipio Marcano, al norte de la isla de Margarita, da uno de los pasos más trascendentales dentro de la musicología neoespartana, se traslada a la ciudad capital Caracas en compañía de un grupo amigos músicos, con el objeto de grabar un disco con las canciones que desde hacía mucho tiempo venían compartiendo con los habitantes de los diferentes pueblos de la islas de Margarita y Coche, con todas las dificultades que significó el traslado de este grupo de pioneros insulares, logran plasmar en el acetato el primer disco de música margariteña titulado “Canto a Margarita” con Francisco Mata y el Conjunto Guaiquerí, de esta manera comienza a difundirse en todo el país y el mundo la música autóctona de esta ínsula ubicada en lo más septentrional de la América del Sur.

Se convierte Francisco Mata en un medio importante de divulgación de la música y el linaje de su isla natal, en sus canciones se ponen de manifiesto lo auténtico de la cultura nativa al involucrar las formas de vida del margariteño, lo que lo entusiasma y lo aflige, sus creencias, y sirven para que el nativo que tuvo que emigrar hacia otros lugares en busca del sustento para su familia, siga conectado a la evocación de sus recuerdos a través de las sus interpretaciones.

El legado de Francisco Mata y su contribución a la música neoespartana y venezolana en general queda representado en sus 30 Long Play y más de trescientas composiciones, fruto de su querencia por la tierra que lo vio nacer y que le dio el título de “El cantor de Margarita”, con el cual se le conoce en el mundo entero además recibió los reconocimientos de “Embajador Musical de Margarita”, “Gloria del Folklore nacional” y “Patrimonio Cultural Viviente del estado Nueva Esparta” entre otros y en honor a su natalicio el “24 de julio”, fue declarado “Día de la música neoespartana” por el ejecutivo del estado Nueva Esparta en el año 2011.

Francisco Mata deja de existir el 24 de enero de 2011, su trayectoria es ejemplo de constancia y perseverancia para la conservación del patrimonio musical neoespartano y venezolano; la puesta en valor de la personalidad y la herencia musical de Francisco Mata como representante de la identidad margariteña y el total compromiso con sus raíces que le permitieron colocar en alto la margariteñidad, debe ser parte del norte que guíe las políticas culturales de nuestro estado, y así rendimos homenaje a su figura y obra. QUE BUENOS SOMOS.

(Verni Salazar, 24 VII 2020 HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES).

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