HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES NACIMIENTO Y TAMAÑO DE FRANCISCO ESTEBAN GÓMEZ EN LAS HISTORIETAS DE FELITO

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Hoy 06 de agosto se cumplen 167 años del fallecimiento del General Francisco Esteban Gómez en el Convento San Francisco de La Asunción, comparto con ustedes parte de dos de las historias escritas por el Dr. Ángel Félix Gómez en su libro “Margarita en 302 Historietas” relacionadas con el héroe de Matasiete.

NACIMIENTO:

“Ya su mismo nacimiento está rodeado de misterios y susurros mal intencionados. Algunos aseveran que fue hijo de un cura español, quien se burló de una doncella de la más alta alcurnia nortera, la que fue escondida por su familia en un sitio llamado Las Canaguas, para que allí tuviera al bastardo. Si el padre de Francisco Esteban Gómez fue un cura o no, permanece y permanecerá en el misterio total. Doña María Concepción, la madre, no era ninguna joven doncella cuando parió al Leónidas de América, pues nuestra ilustre dama para el momento de su alumbramiento tenía 34 años de edad, puesto que había nacido en Santa Ana del Norte, el 15 de diciembre 1749. Para esa época el promedio de vida era muy bajo, por lo que doña María Concepción ya era casi una vieja cuando tuvo al héroe. No hay pruebas, tampoco dudamos, que Francisco Esteban haya pasado su infancia en Las Canaguas, sitio donde los ciegos españoles construyeron su palacete de cinco estrellas. Además, hay quienes afirman que el padre de Francisco Esteban Gómez fue un rico empresario de la pesca establecido en ese lugar.

La fe de bautismo de Francisco Esteban Gómez, muy deteriorada y bastante subrayada de rojo y azul, dice que nació en Santa Ana del Norte, el 26 de diciembre de 1783 y bautizado el mismo día. Algunos cacheros de la historia margaritona que vieron dicha partida, confundieron la abreviatura “dho” (dicho) y proclamaron a los cuatro vientos que el párvulo había nacido el «dieciocho» de diciembre del mencionado año.
María Concepción Gómez si pertenecía a la alta clase social de Santa Ana del Norte, y era hija del Sargento Alonso Gómez, blanco, labrador con tierras, y de Isabel Moreno.

Es lo único cierto de la leyenda sobre el nacimiento del Héroe de Matasiete.

EL TAMAÑO

Según la tradición oral Francisco Esteban Gómez fue un pelirrojo con muchas pecas en el rostro, por lo y que era llamado “Huevo de pava”. Lo que sí es verdad es que fue un hombre agigantado, de unos dos metros de altura y de cerca de ciento veinte kilos de peso.

En cuanto a su rubicundez, es cierta, pues así lo apunta E. M. Brackenridge en su libro La Independencia de Argentina. (Jesús Manuel Subero. Aproximación a una biografía de Francisco Esteban Gómez. 1984, p. 20), al referirse a Gómez a quien conoció en Juan Griego: “Es un hombre de semblante serio y contextura hercúlea; su tez es muy rubia, lo que considero algo muy singular en un nativo de estas islas”.

Por su parte Eduardo Ortega, al referirse a Heriberto Hernández, hijo natural de Francisco Esteban Gómez, escribió: “Aquel hijo natural del General Francisco Esteban Gómez de quien sólo heredó la gigantesca estatura” (Jesús Manuel Subero. Cien años de Historia Margariteña. 1965, p. 281).

En el Museo que se inauguró en La Asunción, en 1917, con motivo al Centenario de la batalla de Matasiete, había un gigantesco cuerno de campaña que había pertenecido a Francisco Esteban Gómez. Este cuerno de campaña era una especie de cantimplora, y éste de Gómez podía contener unos cuantos litros de líquidos. En el Salón de Sesiones de la Asamblea Legislativa del Estado Nueva Esparta, se encuentra un retrato de Francisco Esteban Gómez, pintado en Cumaná por el inglés Lewis Adam, y en donde puede observarse la rubicundez del paladín y calcularse su estatura por el tamaño de la cara y del torso. En ese cuadro, Francisco Esteban Gómez con ojos profundos y oídos parados escucha pacientemente las “duras batallas” que nuestros ilustres proceres civiles libran en ese recinto.

En 1819 llegó a Juan Griego la Expedición Británica, muchos de cuyos miembros escribieron cartas a sus familiares en las islas Británicas o publicaron libros. El expedicionario Morgan O’ Connell escribió a su padre Daniel O’ Connell, y entre otras cosas le dice: “Vimos a Don Gómez esta mañana y desayunamos con él: por Dios que parece un Sargento Mayor de Caballería pero tengo entendido que es muy valiente y decidido (…) Anoche cenamos con el Gobernador Don Gómez, que nos agasajó de la manera más suntuosa. Es un hombre sin ninguna educación pero se ha hecho famoso por el número de españoles que ha matado con sus propias manos. Fue el quien desafió a Morillo a un combate personal para decidirla suerte de Sudamérica. Morillo no aceptó; de lo contrario, a estas horas cantaría otro gallo”. (Eric Lambert. Voluntarios Británicos e Irlandeses en la Gesta Bolivariana. 1993. Tomo II., p. 338).

(Tomado de Ángel Félix Gómez en MARGARITA EN 302 HISTORIETAS, 2001).

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