La Margarita que no existe: La ternería de los Hernández

La primera fábrica de suelas de la isla de Margarita fundada por el señor Ciriaco Hernández, estuvo dotada de amplios edificios y de maquinarias movidas a vapor, con una producción que hasta se exportaba al exterior. Como testigo de aquella gran empresa pionera del industrialismo margariteño, se mantiene su alta chimenea desafiando el tiempo y a los destructores del patrimonio.

Ahora que mucho se habla de emprendimiento y emprendedores, hay que recordar a Don Ciriaco Hernández, pionero de la industria en Margarita, oriundo de la ciudad de Porlamar en donde nace en 1875. Al igual que Rafael Morao, el mismo que instala en Juan Griego la primera maquinaria para hacer harina de maíz, fueron los primeros en utilizar maquinas movidas a vapor en la isla.

El señor “Yaco Hernández”, como era conocido popularmente, lo hacía para depilar, lavar y planchar pieles de ganado, con materia prima producida en la isla, como el cuero, la cal, el dididive (guatapanare), y corteza de mangle, con lo que generaba trabajo honesto a cientos de margariteños, tanto en la fábrica, como en otras áreas del campo insular, a través de esta empresa que funda en Porlamar en 1908, bajo la firma “C. HERNÁNDEZ”.

El consumo de la fábrica se estimaba en 2.150 kilos de cal viva, 11.250 kilos de corteza de mangle, y 4.500 kilos de dividive; a los cuales mediante procedimientos modernos se le extraía el ácido tánico, en una porción de 40 y 50%, conforme a los datos contenidos en el “Libro Azul de Venezuela Histórico y Descriptivo”, aparecido en 1914.

Con el paso del tiempo y el avance de las nuevas tecnologías que facilitó la competencia nacional; y ante la escasez de ganado en la isla; la tenería, que tanto beneficio trajo a los neoespartanos de aquella época, deja de funcionar, y sus instalaciones y maquinarias; que bien pudieron cumplir un fin social, como así lo reclamó la Asociación de Vecinos, conjuntamente con la comunidad, fue desmantelada y a la larga demolida. Las luchas por lograr, que por su valor histórico, se destinara el terreno para la construcción de la Casa de la Cultura de El Poblado, resultaron infructuosas. En su lugar fue edificado un centro de comercio que cercó su chimenea, último vestigio de aquel gran emprendimiento, a la que se puede llegar a través de una puerta de hierro que permite el paso por un estrecho pasillo a la antigua estructura, que se levanta hasta por más de doce metros de altura.

Hoy día, la vieja chimenea de la Tenería de “Yaco Hernández”, declarada Monumento Tangible de Bien e Interés Cultural por el Instituto de Patrimonio, se ha convertido en símbolo de los Guaiqueríes, quienes cada 9 de septiembre Día de Virgen del Valle, queman en su interior leña o cauchos de vehículos, haciendo brotar de sus entrañas una espesa humareda que se esparce por el cielo ante la alegría y sorpresa de los presentes.

La elocuente fotografía del amigo Jaime Suárez, quién forma parte del equipo de “Somos 100% Guaiquerí”, nos muestra un fragmento de tan emocionante acontecimiento que se organiza todos los años.

(Alexis Marín Cheng y su Parque Museo Pueblos de Margarita-octubre 2020)

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